Pidió que sus regalos de 15 fueran útiles para donar

Valentina festejó su cumpleaños el viernes pasado. Y les pidió a sus compañeros, amigos y familiares que en vez de regalos prefería libros y útiles escolares para llevarlos a una escuela de Lavalle. Un ejemplo para imitar.

domingo, 29 de marzo de 2009
Pidió que sus regalos de 15 fueran útiles para donar

La chica de la foto se llama Valentina Quiroga. Y detrás de su sonrisa tiene una historia edificante que contar. Foto: Marcelo Ruiz / Los Andes

Por Virginia Di Bari

En cuanto se dio cuenta de que tenía a su alcance la posibilidad de aportar un grano de arena para mejorar su entorno, no lo dudó un minuto. Rompió con todas las barreras que le impone el mundo del consumo y con los dichos que tildan a los adolescentes de poco vinculados con los problemas sociales. Valentina Quiroga pidió que para su cumpleaños de 15, tanto familiares como amigos, le regalaran libros y útiles escolares para repartir en una escuelita de Lavalle.

Aunque la iniciativa sorprendió a más de uno y muchos pensaron que se iba a diluir en el tiempo, la fuerte convicción de Valentina los obligó a involucrarse poco a poco en su sueño.

A medida de que se fue acercando la hora del festejo, sus compañeros de curso y otros alumnos del colegio Misericordia estuvieron tan entusiasmados con el proyecto que no sólo colaboraron con los regalos, sino que además acompañarán a la joven a entregar los materiales a la escuela primaria Joaquín Costa, ubicada en ese departamento del Norte de Mendoza.

Su cumpleaños fue el 21 de enero pasado, pero la familia Quiroga decidió esperar el inicio de clases para realizar el gran festejo y, de ese modo, aprovechar para que estuvieran en la provincia todos los amigos de Valentina. "Fueron mis compañeros, chicos del otro curso y del resto del colegio.

También chicas del club (Banco Nación) y de danza española (en La Coruña, donde baila desde que tiene 3 años) y muchos amigos de mis amigos", cuenta Valentina. Es que si bien a simple vista su voz suave y sus gestos tranquilos dan la sensación de que es una joven tímida, ella se encarga de aclarar con una sonrisa cómplice que es "muy sociable".

A estos invitados también se sumaron familiares y amigos de sus padres. Cada uno de ellos fue llegando a la fiesta que se realizó el viernes pasado en el Desert con una caja repleta de útiles escolares -como reglas, gomas de borrar, lápices de colores, fibras, lapiceras, carpetas, hojas sin utilizar- y cientos de libros de textos y de lectura, nuevos y usados. "Muchos también envolvieron las cosas como si fueran regalos originales", explica Constanza (13), una de las hermanas de Valentina, mientras muestra los paquetes.

La magnitud de la recaudación obligó a los padres de la quinceañera a trasladar hasta su hogar sólo una parte de los regalos. "El resto quedó en el salón hasta que los vayamos a buscar, mientras que algunos invitados -ante la imposibilidad de cargar la pesada caja por la subida del lugar- prefirieron traerla a casa en estos días", detalla el padre de Valentina, Sergio Quiroga.

Simple solidaridad

"No quería regalos, no me importan", recalca Valentina. De hecho, cuando esperaba en el auto a que todos los invitados estuvieran en el salón para hacer su aparición en el evento, "le preguntaba a mi mamá si estaban trayendo los cuadernos".

Al principio, la idea era hacer el viaje a Disney que piden de regalo las jóvenes que cumplen 15 años, pero "me enfermé y me recomendaron que no fuera", precisa la joven. De esta manera, cuando los Quiroga optaron por hacer una fiesta, la joven decidió que ése era el mejor momento para llevar adelante su objetivo.

Todo surgió en diciembre mientras Valentina miraba una revista de vestidos de 15 años. Allí aparecían dos chicas de Estados Unidos contando que para sus cumpleaños habían pedido que les regalaran alimentos no perecederos. Así fue como recordó que su papá le había contado que la escuelita que él visita por su trabajo -en el Banco Nación- necesitaba libros.

"Vino un día y nos dijo a mi esposa (Gisela) y a mí que en lugar de regalos quería que los invitados le llevaran libros para donar en la escuela Joaquín Costa", recuerda su papá.

Los que la conocen dicen que su espíritu solidario la acompaña desde chica. En tanto que ella agrega que "siempre me gusta ayudar en el colegio cuando hacen colectas de ropa o alimentos". Además, es buena alumna y espera en un futuro poder estudiar el Traductorado de Inglés y entrar al ballet de La Coruña.

Su familia está orgullosa de ella y esperan en pocos días contar con el apoyo de la sociedad de Baqueanos para trasladar las donaciones a Lavalle. "Todos los niños son generosos, sólo hay que ayudarlos a que canalicen eso que llevan adentro", señala Sergio.

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