Los reclamos se hicieron sentir en el centro de Las Heras. Foto: Orlando Pelichotti / Los Andes
Más de cincuenta comerciantes lasherinos se reunieron ayer en la esquina de San Miguel y Rivadavia para pedir mayores condiciones de seguridad en la zona. La situación que atraviesan estos vendedores llegó a su punto máximo la semana pasada, cuando en menos de una hora y media asaltaron tres locales y le pusieron un revólver en la cabeza a una niña de tres años.
Por eso, ayer decidieron bajar sus persianas de 19 a 19.30 y cortar la intersección de las arterias San Miguel y Rivadavia. Los comerciantes se han reunido repetidas veces con las autoridades del Ministerio de Seguridad y con el comisario de la zona, pero las soluciones no han llegado.
"Recién la semana pasada, después de que el jueves se registraran tres asaltos, llegaron dos policías que custodian el lugar. Pero con eso no alcanza, se necesita una solución integral", explicó Claudio Oyola, propietario de cuatro negocios en la Ciudad de Las Heras, al que han asaltado dos veces en tres meses y medio.
Además, completó el vendedor, los vecinos de la zona ya se han reunido con las autoridades de la Comisaría 16, que les han explicado que ni los móviles ni los policías les alcanzan para custodiar el lugar. "Si te asaltan y llamás por teléfono a la comisaría, el policía tiene que venir corriendo porque no tiene movilidad", enfatizó. Cabe destacar que la delegación policial se ubica a una cuadra de San Miguel y Rivadavia.
El jueves, entre las 17.30 y las 19, asaltaron una casa de ropa deportiva, un consultorio médico y una farmacia. "Estábamos trabajando a las 18.30 y entró un chico armado y se llevó remeras de primeras marcas, las de segundas marcas las dejó, y zapatillas. Había otra persona esperándolo en una moto", relató Cecilia, vendedora del local ubicado en San Miguel y Espejo.
La seguidilla de asaltos continúo en una farmacia y en un consultorio médico. "Hasta una nena de tres años fue víctima de la inseguridad, le pusieron un revolver en la cabeza", dijo Leonardo Ruppi, presidente de la Cámara de Comercio de Las Heras.
¿Qué hace el Estado?
Esta es la pregunta que se hicieron los comerciantes lasherinos, cansados de ser asaltados y preocupados por la violencia e impunidad con la que se cometen los delitos. "Todo es igual, te ponen un revólver en la cabeza a las 10 a las 15 o las 18", manifestaron.
Rebeca Martínez, que es propietaria de una zapatería situada en San Miguel y Roca, fue asaltada hace un mes y sufrió la violencia del robo. "Entró un chico de entre 17 y 18 años armado y nos obligó a tirarnos al suelo, se llevó 1.500 pesos y los celulares", narró la vendedora.
Los comerciantes quieren respuestas concretas, ya que han cumplido con los pasos formales para ser escuchados. "No culpamos al comisario, necesitan recursos para trabajar, pero alguien tiene que hacerse cargo", recalcó Oyola.
Entre las 19 y 19.30 de ayer los comerciantes de la zona decidieron bajar sus persianas para ser escuchados y peticionar ante la presencia de los medios de comunicación. "Nos hemos autoconvocado porque ya no sabemos qué hacer", dijeron mientras cortaban la calle y aplaudían.
Otra zona de Mendoza que repite la postal: rejas, alarmas y cámaras de seguridad. "Hace cinco años que trabajamos así, con rejas por todos lados, cámara en la entrada y alarma", expresó Adriana Guisoni, dueña de un local de descartables.
La preocupación actual de los negociantes es cómo seguir trabajando, ya que hay un local que le robaron tanta ropa que no pudo volver a abrir. "Nosotros queremos que esto no vuelva a pasar, no queremos que se cierren los locales por este motivo. Deberían haber más policías en la calle y con recursos para trabajar", remarcaron Mónica Ramos, dueña de una boutique, y Marisa Chila, propietaria de una regalería.
Sofía Herrera desapareció hace seis meses en un camping de Tierra del Fuego. Una mujer dijo a la Red Solidaria que la nena fue llevada con un matrimonio a San Luis y de allí pasó por Mendoza para ir a Chile. Luego asegura que viajaron a Canadá.
Supermercados y chocolaterías ofrecen variedad de tamaños y precios. Crece la venta de insumos para la elaboración casera.