A la suba en impuestos, servicios y salarios, las empresarios tienen que hacer frente a la baja del poder adquisitivo de sus clientes. La mayor competencia complica el panorama.
domingo, 15 de marzo de 2009
La suba de impuestos y las tasas municipales en un 70% sumada a la desventaja cambiaria con los países vecinos, el aumento de los sueldos a los empleados del sector, la caída de la demanda y el aumento de la oferta ( nuevos hoteles y servicios más otras inversiones), son algunos de los hechos que los empresarios del sector señalan como factores que perjudican al ámbito turístico.
Lo que más destacan es el aumento de $ 6 a $ 26 por boca (cada aparato) de la televisión por cable. Este es un servicio esencial para las habitaciones y ha aumentado más de un 400% mientras los hoteleros continúan cobrando con un tarifario del año pasado para poder seguir compitiendo.
Otro factor que impacta y que además afecta al comercio local es que los turistas han reducido el gasto en cada una de sus estadías. Según un informe de la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE) el gasto pasó, por ejemplo, de $ 358 en julio de 2007 a $171 en el 2008.
Sin embargo según fuentes del sector, actualmente el gasto per cápita promedio es de sólo $ 180 a $ 200. Esto implica que el turista contrajo sus consumos para adaptarlos a un presupuesto que no varió, sino todo lo contrario: se debió ajustar.
A esto se le agrega la creciente informalidad en la actividad desde 2002, es decir, todos aquellos que sin licencias ni permisos y sin pagar impuestos lucran con los servicios y ofertas de turismo, generando una competencia desleal difícil de enfrentar.
Desde la Asociación de Hoteleros de Mendoza y la Cámara de Turismo se “alarman” ante este fenómeno que ellos califican de la peor “competencia desleal”.
Según estimaciones habría entre 10.000 y 16.000 camas en hospedajes clandestinos en departamentos y casas de alquiler temporario que no están inscriptos como prestadores de servicios turísticos.
Mientras que en el área del transporte, la cantidad de taxis y remises ilegales en la provincia asciende a 1.000 y según calculan las entidades 7 de cada 10 vehículos dedicados al traslado de visitantes no cuentan con las normas legales ni habilitaciones pertinentes.
Aún con leyes reguladoras vigentes (tanto en el transporte como en la hotelería) reclaman más control del área de Fiscalización de la Secretaria de Turismo. Dicha oficina, según explican desde las cámaras, sólo controlan las condiciones edilicias de lo habilitado.