Sin contemplaciones. Algunos apuntaron a la pasividad de Ortega, a la calidad del plantel y al precio de las entradas.
jueves, 26 de febrero de 2009Allá, a los lejos, detrás de la denominada platea Norte, un grupo de hinchas (entre los cuales la mayoría son socios) “dialoga” con todos los integrantes del plantel azul, con excepción del cuerpo técnico.
No sólo reclaman por el mal rendimiento de algunos jugadores de pasado consagrado, sino que exigen explicaciones por el flojísimo presente del equipo y hasta se ponen el traje de DT para que los jugadores se opongan al sistema de juego que propone Jorge Ribolzi.
Más acá, cerca del playón de ingreso a platea cubierta, el vicepresidente Nicolás Becerra ofrece las explicaciones del caso a los periodistas presentes en el ensayo, sin dejar de justificar que la reunión contó con el aval de la dirigencia “siempre y cuando se hiciera en buenos términos”.
En ese momento, el presidente Daniel Vila hace su ingreso y no se muestra para nada sorprendido por la “visita” de un grupo de hinchas a los que, bajo el nuevo sistema de ingreso, no les quedó otra que hacerse socios para poder ver al club de sus amores.
Para ninguno de ellos se trata de un “apriete” de la barra ni nada por el estilo. Es, simplemente, una reunión entre hinchas-socios y futbolistas para tratar de enderezar la nave.
Subidos a la platea Norte hay un nutrido grupo de hinchas que también emiten su punto de vista. En eso, Jorge Ribolzi sale del vestuario y manda a su ayudante de campo, Rubén Tulio, a buscar a los jugadores para comenzar con el ensayo de fútbol.
Eso sí: inmediatamente después de que los futbolistas se retiran hacia el vestuario, aparecen un par de banderas. Una que apunta a un caso puntual y preocupante como el bajo nivel exhibido por Ariel Ortega desde que llegó a Independiente (“Ortega, si no querés jugar volvé a River”, dice) y otra que pone en tela de juicio la calidad del plantel y el polémico precio de las localidades (“¿¡Con estos muertos la entrada cuesta $45?!”, reza el trapo).
No es un cuento fantástico ni mucho menos. Es la triste realidad futbolística por la que está atravesando este Independiente Rivadavia que se armó para arrasar con el campeonato de punta a punta y que, hoy por hoy, se encuentra en la decimotercera colocación en la tabla de posiciones.
El tiempo dirá si la “visita” poco amigable de los hinchas ayer resultará o no productiva para el futuro de este Independiente que anda como pan que no se vende y harina que no se amasa. Diego Bautista - dbautista@losandes.com.ar