Sitio del Reparo de las Pinturas Rojas del Atuel.
Corría el mes de junio de 1956 cuando, siguiendo un plan de exploración arqueológica del caudaloso río Atuel, se había decidido realizar una exploración sistemática de las barrancas basálticas desde El Escorial hasta el Zanjón del Morado. Esta rica zona arqueológica estaba ofreciendo para la época innumerables testimonios de la prehistoria de la región, la misma se encuentra a 28 km de la ciudad de San Rafael.
En la fría mañana, antes de la salida del sol, en compañía de Raúl Quintano (prestigioso vecino de la comunidad de San Rafael), habíamos decidido la búsqueda de pinturas o pictografías indígenas en alguna de las cuevas o reparos. De repente, apareció ante nuestros ojos uno de los reparos más significativos que ostentaba unas valiosas pinturas cuya simbología, desconocida por cierto, tenía relaciones temáticas con el arte decorativo de la cerámica del Noroeste argentino (Lagiglia 1956).
El friso vertical de la pared basáltica del reparo ofrecía innumerables figuras geométricas de contornos escalonados o en zig-zag, los cuales por su pureza de estilo, llamaban poderosamente la atención. Estos descubrimientos dieron lugar a que nuestro colega, el Dr. Juan Schobinger, quien recién se integraba como profesor en la Universidad Nacional de Cuyo, hiciera sus primeros viajes de campo a estos lugares.
Oportunidad ésta en que estableció intercambios culturales y científicos con los pequeños aficionados de las ciencias del Hombre y de la Naturaleza, que formaban el museo local. Como el reparo había recibido la acción de las inclemencias ambientales, durante las lluvias el agua escurría sobre gran parte de las pinturas rupestres. Esto hablaba en disfavor de la conservación de las mismas, las que habían recibido un desgaste superficial.
Sin embargo, se notaban considerablemente, una parte incluso mejor conservada que otras. Analizando los temas expresados, se podían ver una serie de figuras geométricas, las que presentaban un reborde exaltado con un fino trazo que las rebordeaba de color rojo intenso; mientras que el resto o el interior de esas figuras geométricas era rellenado mediante un rojo desleído.
La sorpresa del hallazgo fue grande, puesto que de inmediato se reconocía que los temas estilizados se habían encontrado también en la cerámica arqueológica de una cultura del Noroeste argentino que había sido eliminada, la cultura de Condorhuasi.
La cerámica del Condorhuasi Clásico fue dada a conocer por primera vez por Antonio Serrano. Desde hace tiempo ha llamado la atención de los arqueólogos este nuevo estilo, dentro del área de la cultura del Noroeste argentino. Posteriormente, el Dr. Alberto Rex González dedicó un estudio integral del mismo.
La descripta por Serrano (Condorhuasi Clásico) parece ser una cerámica funeraria, aunque escasas veces se han podido descubrir en tumbas. Está integrada por formas antropomorfas, zoomorfas o simples (recipientes globulares o tubulares, etc.).
La decoración de este estilo cerámico es característico y se destaca, primero por una forma de unidad propia y segundo por la combinación de sus dos o tres tonalidades cromáticas distintas (C. bicroma, C. tricroma).
El centro donde floreció la cultura Condorhuasi no ha sido hasta ahora localizado dentro del área del Nor-oeste argentino. Algunos autores consideran que el centro donde nació esa cultura debe estar posiblemente fuera del área conocida del NO. En realidad, el conjunto de elementos de este estilo arqueológico no ha sido ubicado cronológicamente con exactitud hasta ahora, debido a la escasez de los recursos con que se ha contado, y a falta de pruebas documentales sobre los hallazgos dentro de las culturas del Noroeste.
Serrano afirma: "No creo que la cerámica típica del Condorhuasi y la más típica del "cuarto estilo" de Chile, puedan considerarse como un estilo epigonal con respecto a Tiahuanaco".
Latcham tiene en cuenta que un motivo cerámico, exhumado por Debenedetti en la Isla de Tilcara (Valle de Humahuaca), es epigonal de Tiahuanaco.
Motivos que revelan la cultura Condorhuasi han sido hallados hasta ahora, en diferentes puntos, a saber: Departamento de Belén (Catamarca), Corral de Ramas (localidad próxima a Condorhuasi, Catamarca), Los Castillos (Dto. De Ambato, Catamarca), San Pedro (Dto. De Capayán, Catamarca), Valle del Elqui (Chile), Combarbalá (Chile) y Tacna (Perú), etc. Los colores de los ornamentos decorados en los motivos de este estilo son los siguientes: figuras de superficie negra de contorno blanco; roja -en el fondo total de la superficie del recipiente- de contornos blancos, etc. En el Condorhuasi no hay solamente motivos cerámicos pintados, sino que los hay también grabados y pulidos simples, etc.
Hay un tipo de Condorhuasi Clásico que ha sido hallado dentro de la cultura Chaco-Santiagueña. Sus motivos ofrecen relaciones con un vaso Huasán, que da a conocer Debenedetti, originario de La Ciénaga (Catamarca), y también con un motivo del grupo Nº 3, del Reparo de las Pinturas Rojas del Rincón del Atuel.
La compleja cultura de Condorhuasi que se desarrolla en el Noroeste argentino es bastante rica e interesante su plasticidad ceramológica. El valor que alcanzan los ceramios, vasos ceremoniales, generalmente antropomorfos, integran el ajuar de las tumbas prehistóricas.
Estas culturas se desarrollan algunos siglos antes de la Era Cristiana y comparte intercambios con las de este periodo, denominado agro-alfarero temprano, el cual se manifiesta en el sitio de El Alamito con la cultura de La Ciénaga. El desarrollo agro-alfarero y pastoril de estas comunidades del Noroeste argentino tuvo un marcado despliegue cúltico expresado a través de la simbología de la cerámica, cuyas formas adquieren un esplendor sorprendente: muchas de ellas tienen una terminación al rojo pulido con complejos motivos zigzagueados rebordeados con trazos en líneas quebradas cerradas de color blanco.
Todos estos motivos se encuentran representados en el llamado Condorhuasi Clásico de Serrano, el cual tiene también representación en una cultura de igual cronología o parecida de Santiago del Estero denominada Las Mercedes.
Los centenares de piezas polícromas del Condorhuasi que son las más bellas, se encuentran en repositorios de numerosos museos de Catamarca, Córdoba y de Buenos Aires. Las tumbas Condorhuasi que han sido excavadas, algunas adquieren la forma de "bota" y se disponen a más de cinco metros de profundidad.
Este singular patrimonio de las culturas agro-alfareras tempranas extiende sus relaciones de intercambio con las culturas de San Juan, llegando al Atuel. En el río Diamante, una valiosa pipa Condorhuasi de piedra que representa una escultura de un quirquincho habría llegado a La Picaza y motivos pictóricos a la zona del Rincón y El Rincón del Atuel. Los diseños en El Rincón del Atuel, en El Reparo de las Pinturas Rojas, se ilustran emulando los motivos pictóricos de la cerámica Condorhuasi del Noroeste argentino.
En este reparo, bajo la dirección del autor, el Museo Municipal de Historia Natural de San Rafael realizó en diversas oportunidades excavaciones arqueológicas continuando los iniciales trabajos del arqueólogo aficionado Juan Semper. Dentro de los hallazgos relevantes que se produjeron en el reparo figuran restos de maíz y zapallo, juntamente con una serie de elementos trabajados en fibras vegetales y en cuero. La datación de este nivel superior del reparo, por el método del carbono 14 arrojó una antigüedad de 390 años después de Cristo.
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