Jueves 9 de septiembre de 2010 | 08:40 hs
La ceremonia de este año anuncia sorpresas, pero en lo que respecta a los premios parecen estar cantados.
lunes, 16 de febrero de 2009
La fiesta número 81 de los Oscar de Hollywood, que se llevará a cabo el domingo próximo en el Kodak Theater de Los Ángeles, promete un espectáculo con audacias varias para ver si recupera algo de la audiencia perdida en estos últimos años (la emisión televisiva de 2008, presentada por el cómico Jon Stewart, registró una caída de público récord en diez años).
Según Sid Ganis, presidente de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, “los organizadores van a asumir muchos riesgos, algunos temerarios”, dijo sin dar demasiados detalles sobre lo que será la fiesta, que aquí será emitida a partir de las 22 por la señal de cable TNT.
Entre las modificaciones conocidas se cuenta el hecho de haber elegido como maestro de ceremonias al actor australiano Hugh Jackman (“Australia”, “X-Men”) en lugar del habitual actor cómico que siempre ocupó este puesto.
El mismo Jackman hizo saber que se había eliminado el famoso monólogo inicial -”para dar mayor espontaneidad a la ceremonia”- y también deslizó la posibilidad de que la premiación de este año dure menos de tres horas, y no más como venía siendo usual.
Por otra parte, los productores de la fiesta de este año son los debutantes Laurence Mark y Bill Condon, más conocidos por producir musicales como “Dreamgirls” (2006) que por organizar este tipo de eventos. “Ellos tienen guardados varios trucos bajo la manga”, dijo también Ganis, quien aseguró que “la emisión de este año va a ser más una fiesta y una celebración que una ceremonia”.
Qué apostamos
En el terreno de las premiaciones, sin embargo, las sorpresas parecen brillar por su ausencia y las apuestas dan por seguras algunas estatuillas.
Premio póstumo. En primer lugar figura el Oscar para el fallecido Heath Ledger por su escalofriante papel del Guasón en “Batman, el caballero de la noche”. Ninguno de sus competidores en el rubro Mejor actor de reparto (Josh Brolin, Roberto Downey Jr., Michael Shannon y Philip Seymour Hoffman) podrían aportarle a la audiencia mayor cuota de emoción y lagrimeos a los que la Academia es tan afecta.
Camino despejado. El segundo premio cantado es el Oscar como Mejor actriz secundaria a Penélope Cruz por su papel de la artista atormentada por los celos en “Vicky Cristina Barcelona”, la película de Woody Allen. La madrileña no pudo llevarse el Globo de Oro porque se lo arrebató Kate Winslet quien, con “Sólo un sueño”, figuraba en el mismo rubro. Pero en los británicos premios Bafta no figuró la Winslet y el premio se lo llevó la española.
En los Oscar tampoco figura Winslet en el rubro actriz de reparto, dejando el camino libre para que Penélope se alce con su primera estatuilla dorada. Por si fuera poco, este premio tendría además alguna carga simbólica ya que sería Javier Bardem (ganador del Oscar al mejor actor secundario el año pasado) quien le entregue a “Pe” el codiciado galardón. Y se sabe que Bardem es su pareja sentimental en “Vicky Cristina Barcelona” y en la vida real también.
Premio merecido. La tercera estatuilla que se da por segura es, precisamente, la de Kate Winslet como Mejor actriz protagónica por “El lector”, película que le ha valido la sexta nominación para un Oscar que nunca ganó. La Academia no se lo dio con “Titanic” en 1992 y ya es hora de reconocerle aquel tremendo éxito de taquilla.
Resurrección del ángel caído. Otro premio cantado es el de Mickey Rourke por su papel en “El luchador”, la película de Darren Aronofsky donde interpreta a un veterano cultor de lucha libre en edad de retirarse. El actor, que irrumpió como galán recio en las pantallas de los 80, inició una irreversible decadencia en los 90 producto del boxeo, las cirugías estéticas que terminaron por desfigurarlo y otros excesos que lo llevaron al infierno.
Con esta película intenta redimirse, al tiempo que a Hollywood le viene de perlas dejar sentado que puede perdonar a un hijo pródigo.
Por lo demás, su rival más serio en el rubro es Sean Penn, con su interpretación del político homosexual Harvey Milk en la película de Gus van Sant. Pero Penn ya ganó un Oscar en 2003 por “Río místico” y, lo que es más, la Academia no premia films de temática abiertamente homosexual, como ya lo demostró al negarle la estatuilla a “Secreto en la montaña” en 2006.
Pobres que triunfan. Finalmente, como favorita para llevarse el premio a la Mejor película figura “Slumdog Millionaire. ¿Quién quiere ser millonario?”, que ya se llevó el Globo de Oro, el Bafta inglés y fue premiada por todas las asociaciones estadounidenses de productores, directores, actores y guionistas.
Su historia de sufrimiento y triunfo de un chico pobre en Mumbai, India, tiene los suficientes condimentos de manipulación emocional, corrección política y optimismo a toda prueba como para que la Academia no la deje pasar. Basta decir, para confirmar lo anterior, que la mayoría de los electores del Oscar aseguró haberla visto cinco y hasta seis veces en sus casas y, en todos los casos, nunca pudieron dejar de llorar como niños.
La suerte está echada
El destino de los nominados en las 24 categorías de esta 81 entrega de las estatuillas más famosas del cine estará fijado mañana, último día para que voten los 5.810 miembros del colegio electoral de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood.
El próximo domingo será la noche en que se develen las incógnitas con una nueva y ostentosa fiesta que, desde 1929, viene distinguiendo al cine hecho en los Estados Unidos ante más de 3.000 invitados.