Martes 7 de febrero de 2012 | 07:57 hs
Aunque es más popular por ciclos infantiles como Dragon Ball Z, la animación japonesa ofrece una amplia gama de productos para adultos que no halla pares en Occidente. Una selección de las más elogiadas novedades para ver por Internet. Un mundo para descubrir.
domingo, 15 de febrero de 2009
Si bien existen honrosos ejemplos de dibujos animados para adultos creados en Occidente -basta nombrar a “The Simpsons”-, la industria del animé japonés es un fenómeno de tan enorme magnitud que demuestra que, de este lado del mundo, aún estamos en pañales en el rubro.
Hija del Manga (esas historietas cuyo sello característico son los enormes ojos de los protagonistas) la animación nipona cruzó fronteras hace más de dos décadas, de la mano de clásicos como Meteoro, Mazineger Z, Heidi y Robotech, cautivando a miles de niños que hoy son adultos y evocan aquellos productos como parte esencial de su infancia.
Con el paso del tiempo, la tendencia se fue fortaleciendo y captando la atención de buena parte del público pre-adolescente, a través de productos muy populares como Dragon Ball, Pokemon, Avatar o Sailor Moon, y de ciclos y películas de culto como Evangelion, Cowboy Beebop, Akira y Porco Rosso, entre muchos otros.
Precisamente con los ciclos y películas de culto, los japoneses supieron demostrarle a Occidente que la animación no es un entretenimiento meramente infantil y que la acción, el policial, el drama fantástico -e incluso la pornografía y el gore- tranquilamente pueden desarrollarse en formato animado, sin actores y sin decorados y, lo que es más importante, casi sin límites en lo que tiene que ver con la imaginación. Directores como Hayao Miyazaki llevaron sus filmes animados a importantes festivales de cine y lograron que en innumerables salas del mundo puedan verse obras de arte animadas como “El viaje de Chihiro”.
Filmes XXX como “Urutzukidoji”, a su vez, dieron cuenta de la extrema sordidez que puede alcanzar una trama, valiéndose en buena medida de la increíble pericia de un grupo de dibujantes.
En unos pocos años, el animé sumó a sus filas de fanáticos de diversos países una buena cantidad de argentinos que se ocuparon de llegar a tener una señal de cable exclusivamente dedicada al género, Animax, que cuenta con una legión de seguidores fieles. Los cubes de fans, los negocios especializados, los DVD, las muestras y exposiciones, más otros tantos productos como muñecos, cómics, remeras o calcomanías, también proliferaron enormemente a nivel local y la tendencia sigue en alza gracias a Internet.
Actualmente, en sitios como veranimé.net es posible ver on - line, sin la necesidad de hacer downloads, la mayor parte de los programas animados para toda edad que se transmiten en la televisión japonesa. A continuación, una selección de los más tentadores ciclos para mayores, a los que se puede acceder con un doble click.
Asesinos seriales a la japonesa
“Death Note” cuenta la historia de Light Yagami, un brillante estudiante cuya vida cambiará por completo cuando se tope con "Death Note", un cuaderno que puede hacer que una persona muera con tan sólo escribir su nombre en él.
El joven decidirá limpiar el mundo de criminales usando el misterioso cuaderno y se convertirá en motivo de polémica entre las fuerzas del orden y la población, y de interés de un excéntrico detective privado que se hace llamar "L". El contrapunto entre los dos personajes tomará la forma de un duelo que abreva en varias características del policial, sin dejar de lado las criaturas fantásticas y las citas metafísicas propias de la tradición oriental.
“Elfen Lied”, por su parte, deslumbra desde los títulos de presentación, una suerte de homenaje al famoso cuadro "El Beso" del gran artista plástico Gustav Klimt. La historia, a su vez, se centra en Lucy, una joven sexy que es, en verdad, una especie de mutación genética con poderes altamente destructivos que escapa de un centro de investigación y pierde la memoria.
Imágenes de importante voltaje erótico se mezclan con toques humorísticos y sangrientas luchas entre seres paranormales. Tampoco faltan las tendencias suicidas, las escenas incestuosas y los pasos de drama y comedia que sólo parecen convivir en forma natural cuando son pergeñados por el espíritu japonés.
Seres del otro mundo, en la escuela
“Suzumiya Haruhi no Yutsu” se sitúa en un colegio secundario. El primer capítulo de la serie está hecho a modo de corto amateur y remite, por momentos, a aquellos primeros filmes de la nouvelle vague francesa, mostrándose como una propuesta ideal para cinéfilos. Aunque Haruhi, una chica bonita, enérgica y dominante, es el personaje central, la historia es contada desde el punto de vista de Kyon, uno de sus compañeros de clase.
Luchando por no ser un nerd, Kyon ha dejado atrás sus fantasías sobre viajes en el tiempo y extraterrestres, pero su relación con Haruhi lo llevará a vivir a situaciones que distan de parecerse a lo que llamamos realidad. El humor, los sucesos paranormales y buenas dosis de sensualidad, componen este combo que revisita los emblemas típicos del Manga, como las colegialas en traje de marinerita, los seres fantásticos y las luchas cuerpo a cuerpo entre heroínas de pechos generosos.
“Bleach”, por su parte, también se ubica en una escuela y cuenta la vida de Ichigo Kurosaki, un buen mozo de 15 años que tiene la facultad de interactuar con espíritus. El personaje femenino es una "shinigami" (dios de la muerte, en japonés). Ambos experimentan extraordinarias aventuras, siempre teñidas de un romanticismo ambiguo, un humor desfachatado y una estética que mucho le debe al pop.
“Gantz”, “Black Lagoon” y “Basilisk”, entre otros títulos, también harán las delicias de aquellos mayores que, libres del prejuicio contra el dibujito animado, quieran dejarse llevar por el, literalmente fantástico, mundo del animé. Nancy Giampaolo