Gastón Agüero (Fratelli), Gustavo López (Sub-23, Súper Vea-Mercosur) y Javier Moressi (Guaymallén B) saludan acompañados por Beatriz Barbera. Foto: Gentileza / Prensa Secretaría de deportes
domingo, 15 de febrero de 2009
La definición de la segunda etapa de la XXXIII Vuelta de Mendoza bien podría considerarse un verdadero blooper. Un equívoco de la organización que dejó rodando al ganador de la prueba en el circuito urbano de San Rafael.
Sin bandera a cuadros ni brazos en alto, Gustavo López (Vea-Mercosur) se llevó la victoria sin su tradicional festejo. Un papelón, una fiesta que quedó trunca. Porque ni el inflable ni el público ni los aplausos repararían el momento más esperado por un corredor.
El Sub-23 , luego de 126 km de esfuerzos, selló el destino de la prueba con un tiempo de 3h06’34”. Fue escoltado a 13’ por el campeón mendocino de ruta, Javier Moressi (Guaymallén B) y Gastón Agüero (Fratelli/Papas Papis).
La llegada fue una noticia que se manejó inicialmente como un susurro, para luego provocar la indignación y la queja del delegado del equipo. Ignacio Ortigala se mostró muy molesto por los desaciertos de la organización, y no era para menos. ¿Qué pasó, quién le pidió al chico una vuelta más?
Mientras tanto, el pelotón, en el que viajaba el malla líder -Leonel Cuni (Guaymallén A)-, desfiló bajo el arco del triunfo encabezado por los argentinos Jorge Giacinti y Matías Medicis, representantes del equipo brasileño Scott.
La carrera que partió en Alvear había quedado como una anécdota secundaria. Un grato recuerdo del apoyo popular, de los espectadores que no se pierden detalles y cristalizan en sus retinas aquel segundo en el que la fila india multicolor pasó frente a su nariz, mientras no pueden evitar seguir con la oreja pegada a la radio.
El ganador, Gustavo López, que había viajado gran parte del recorrido protagonizando una importante fuga con cinco hombres más y se sacrificó para airear diferencias durante gran parte del camino, ahora tiene bandera propia.