Un hogar conectado

La arquitecta Sonia Enriz, con esta obra, muestra una versión moderna de las antiguas “casas chorizo”. Funcionalidad y calidez, logradas con la fusión materiales en esencia pura.

miércoles, 09 de diciembre de 2009
Un hogar conectado

Tres grandes bloques componen esta casa en donde cada habitación mira hacia el patio central.

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Alejandro Ortega - aortega@losandes.com.ar

El portal de piedra, junto a una importante puerta de diseño que hace las veces de anfitriona, permite el ingreso a esta casa construida por la arquitecta Sonia Enriz. En el hall de entrada un paño fijo de vidrio sintetiza el espíritu de la obra: toda la construcción se conecta con el patio central.

Algo así como que respeta el leit motiv de las antiguas “casas chorizo”, pero con las pinceladas lógicas de la modernidad. ¿Los motivos de esta elección? Es muy simple, primero, de esta manera, toda la casa posee iluminación natural que favorece el ahorro energético. Y, segundo, es un hogar familiar donde los hijos son pequeños y, al estar todo conectado con todo, vigilarlos resulta mucho más sencillo.

En la planta baja, un amplio y cómodo estar, una cocina comedor, una habitación en suite con vestidor, otra para chicos, un baño completo para visitas y una lavandería completan esta estructura que, por sobre todas las cosas, pretende ser -además de estética- funcional.

Mientras que en la planta alta, un estudio con baño (que en algún momento puede transformarse en habitación) y una terraza con vista a la cordillera forman parte de los 180 metros cuadrados cubiertos, instalados en un lote de 520m2.

Detalles nobles

Texturas lisas y puras que se fusionan con lo rústico de la piedra, grandes paños de vidrio, y la funcionalidad del racionalismo influenciada por una calidez única lograda por la arquitecta. Estas son las características más notorias de la casa.

Aunque, lejos, lo más original y distintivo son los gruesos muros de piedra laja Pie de Palo, traída exclusivamente de San Juan.

“Costó mucho conseguir la mano de obra, porque necesitaba a alguien que hiciese un trabajo artesanal. Estos muros de 50 centímetros de ancho tienen en el centro una estructura de hierro dentado; y las piedras están puestas en modo de pirca”, contó Enriz.

Lo cierto es que esta pared de piedra laja no sólo le aporta belleza y originalidad visual al hogar, sino que, al dar al Norte protege del calor en verano y es aislante térmico en invierno. Al igual que todas las aberturas de aluminio fabricadas con doble vidrio.

“La inversión inicial es mayor, pero el ahorro energético futuro termina por compensar ese gasto”. explicó la arquitecta.

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