Cirsubdoz: El barrio de la Fuerza Aérea en Mendoza

Nació por iniciativa del Círculo de Suboficiales de la Cuarta Brigada Aérea pero también viven allí profesionales, empleados públicos e independientes. Tiene unos 35 años de vida y una larga lucha por el medio ambiente.

Edición Impresa: lunes, 07 de diciembre de 2009
Cirsubdoz: El barrio de la Fuerza Aérea en Mendoza

La plaza Fuerza Aérea Argentina, un símbolo del conjunto habitacional que ya tiene unas 700 casas a diez minutos del centro de la ciudad. Foto: José Gutiérrez / Los Andes

Laura Zulián - Especial para Los Andes

A mediados de la década del '70 nació el barrio Cirsubdoz. Ubicado en el distrito El Zapallar de Las Heras, la barriada denota en sus calles su origen relacionado con la Fuerza Área. Tranquilo, compuesto en su mayoría por familias de clase media, el "cirsub" -como lo llaman los vecinos- es un barrio que creció con el paso de los años y que aún continúa su marcha.
 
Entre San Rafael y la lateral del acceso Norte y desde Pescadores hasta Ingeniero Balloffet (paralela al zanjón de Los Ciruelos) se extiende el conglomerado cuyo nombre completo significa Círculo de Suboficiales de Mendoza que, abreviado, conforma Cirsubdoz.

El barrio nació por iniciativa de los suboficiales de la Cuarta Brigada Aérea y todas sus calles están teñidas de ese origen: Ñamcú, Querandí, Pucará, son algunos nombres de arterias que refieren a aviones fabricados en Argentina. De hecho, una de las plazas, ubicada entre Chaco, Pucará y Alas Argentinas, se llama "Plaza Fuerza Aérea Argentina".

"La cooperativa se fundó en el año '72 y las primeras casas se entregaron a fines del '75. Pero se habilitaron para vivir al otro año. Yo me cambié el 21 de enero de 1976", contó Guillermo Correa (79), subo-ficial retirado. "Nosotros lo hicimos con el Banco Mendoza. Fue brutal eso. Nunca nos aumentaron el monto total de la deuda. Se aumentaban las cuotas pero se achicaban los tiempos. Cuando quisimos acordar ya habíamos pagado todo", agregó.

Luisa Coronel (69), vecina de calle Alas Argentinas, comentó que cuando llegó a su casa aún no habían puesto el servicio eléctrico pero decidió instalarse igual. "El 20 de diciembre de 1975 me entregaron la llave y el 26 me mudé. Eran tantas las ganas que tenía de venirme que llegamos con velas porque todavía no ponían la luz", dijo.

Aunque en su origen el barrio fue pensado para suboficiales, accedieron muchos civiles, empleados públicos, profesionales e independientes. "Había un 20 ó 25 por ciento de suboficiales de la fuerza aérea, pero se inscribieron muchas otras familias porque todo era muy accesible", comentó Correa.

La geografía de la barriada cuenta también con otra plaza ubicada entre El Boyero, Querandí y Calquín, que es "la plaza de los vecinos", ya que ellos se encargan de cuidarla y mantenerla. Otro espacio verde es el del boulevard de calle Ñamcú que recibe a los transeúntes con una imagen de la virgen María Auxiliadora.

A aquellos espacios se suma un jardín maternal, el centro de salud Nº 25 Monteavaro, algunos comercios y la Iglesia San Martín de Porres. Esta última acoge a los fieles del barrio y está a cargo del Padre Juan Sepúlveda. La institución trabaja en conjunto con la parroquia Divino Maestro del barrio Ujemvi.

"Antes caminábamos por medio de la viña para ir a tomar el micro porque no pasaban por acá. Nos juntábamos con los vecinos y nos íbamos todos a tomar el colectivo o cuando volvíamos del centro nos encontrábamos para volvernos", recordó Luisa Coronel. En la actualidad, en materia de transporte público, el grupo 6 cubre el recorrido del barrio con varios internos.

De acuerdo a Mary Sánchez (57), ex presidenta de la unión vecinal, en el barrio hay aproximadamente unas 700 casas, más los departamentos de los dúplex y monobloques. El conglomerado se construyó en varias etapas, por lo cual no todas las viviendas son iguales y también hay departamentos. "La casa estándar tenía 3 dormitorios, cocina, comedor y baño. Son 200 metros el terreno y 78 construidos", explicó Correa, cuya vivienda pertenece a la primera etapa del barrio y tiene esas características.

En cuanto a la infraestructura, algunas manzanas han bajado las luminarias y han puesto focos redondos -tipo globo- que dan un aspecto muy pintoresco al barrio. Uno de los inconvenientes que muchos vecinos de la barriada han sufrido son las inundaciones.
 
"Había casas que tenían problemas de inundación cuando llovía. Pero luego de algunas obras en la Cuarta Sección y una defensa aluvional que hicieron, nosotros nos hemos dejado de inundar", agregó al respecto Correa, quien también recordó una anécdota: "en una oportunidad plantamos 19 árboles, unos hermosos paraísos híbridos, pero cuando vino una creciente se los llevó a todos".

"La zona en general es muy linda. Estamos a 10 minutos del centro. Es cómodo, muy tranquilo, hasta el punto en que el domingo nos aburrimos de que no pase nada", concluyó a modo de resumen, Luisa Coronel.

Vecinos unidos y buenas relaciones

La relación entre los vecinos de los distintos barrios siempre es diferente en cada lugar. En el Cirsubdoz, todos coincidieron en que son muy unidos. Luisa Coronel describió claramente esto: "Antes poníamos los tablones en las veredas y celebrábamos la Navidad todos juntos. Todo era unión. Hacíamos festivales y había mucha solidaridad entre los vecinos".

Por su parte, Mary Sánchez contó que, si bien la unión vecinal no siempre ha trabajado, cada vez que se formó y funcionó nunca surgieron uniones paralelas como en otros barrios y cada vez que han iniciado algo han logrado terminarlo. En efecto, todos los servicios fueron logrados por esta institución.

"Primero conseguimos la red de cloacas. Y a partir de ahí obtuvimos el asfalto y después vino la lucha del gas. Yo participé de la unión vecinal desde el primer día", aseguró Guillermo Correa.

"Yo siempre digo: el lugar donde vos estás es tu familia. El primero que te va a salvar es tu vecino. Vos vivís más con tus vecinos que con tus parientes. El ambiente que hay acá es bueno, la gente es colaboradora y no hay discusiones entre los vecinos", explicó Mary Sánchez.
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