El sabor de la derrota

viernes, 04 de diciembre de 2009

Por Walter Schmidt - Especial para Los Andes

El kirchnerismo comprobó hoy, cinco meses después del traspié electoral, la pérdida de poder en un Congreso Nacional que durante seis años fue el brazo ejecutor de las políticas encarnadas por el matrimonio Kirchner.

Dos síntomas marcaron en la Cámara de Diputados que la derrota electoral sufrida por el oficialismo el 28 de junio: el antikirchnerismo no sólo obtuvo quórum propio después de varios años sino que obligó a los diputados del gobierno, con Néstor Kirchner presente, a negociar, y después hizo pesar su mayoría para designar autoridades y conformación de comisiones.

El kirchnerismo tuvo que ceder la vicepresidencia primera, además de la presidencia de algunos comisiones que supuestamente eran innegociables, así como la proporcionalidad en la integración de las comisiones.

Detrás de esa “comprensión”, habría estado el contacto permanente de Cristina Fernández con su esposo. La mandataria avizoró una dura derrota como el rechazo a la resolución 125 si el oficialismo mantenía su intransigencia, y debió suspender su asistencia a la ceremonia de jura, entre otros, de su esposo. Por ello, habría ordenado primero bajar al recinto y después negociar.

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