El kirchnerismo comprobó hoy, cinco meses después del traspié electoral, la pérdida de poder en un Congreso Nacional que durante seis años fue el brazo ejecutor de las políticas encarnadas por el matrimonio Kirchner.
Dos síntomas marcaron en la Cámara de Diputados que la derrota electoral sufrida por el oficialismo el 28 de junio: el antikirchnerismo no sólo obtuvo quórum propio después de varios años sino que obligó a los diputados del gobierno, con Néstor Kirchner presente, a negociar, y después hizo pesar su mayoría para designar autoridades y conformación de comisiones.
El kirchnerismo tuvo que ceder la vicepresidencia primera, además de la presidencia de algunos comisiones que supuestamente eran innegociables, así como la proporcionalidad en la integración de las comisiones.
Detrás de esa “comprensión”, habría estado el contacto permanente de Cristina Fernández con su esposo. La mandataria avizoró una dura derrota como el rechazo a la resolución 125 si el oficialismo mantenía su intransigencia, y debió suspender su asistencia a la ceremonia de jura, entre otros, de su esposo. Por ello, habría ordenado primero bajar al recinto y después negociar.
Por primera vez en la era K, el oficialismo perdió una votación. Tuvo que ceder la vicepresidencia a la UCR y puestos clave.
El Gobernador aseguró esta mañana que el conflicto debe resolverse en el ámbito de la Justicia. Mientras tanto, el Gobierno estudia la forma de reclamar los 60 millones de pesos que adeuda Edemsa en concepto de canon.