Una vida totalmente diferente

domingo, 27 de diciembre de 2009

Nada que pueda contarse o intentar describirse sobre el Aconcagua generará la misma impresión que se tiene al visitar personalmente el Parque.

Como por arte de magia, pasando el puesto de Guardaparques en Horcones, todos los caminantes se vuelven conocidos entre sí, todos se saludan independientemente de quienes sean, o del idioma que hablen. Quizá, esa misma gente pueda cruzarse ocasionalmente en pleno kilómetro 0 cualquier día y la reacción será totalmente distinta, de indiferencia, como si nadie lo rodeara.

Ésa es la tan mentada y valorada filosofía de montaña, donde todos son iguales: desde el andinista más experto hasta el ?campinguero' primerizo. Allí no hay diferencia entre el español, el inglés, el francés o el hebreo: todos hablan el idioma universal, y todos saben que tener a alguien al lado es de mucha utilidad. Es una vida totalmente diferente.

Como para describirlo de alguna forma, lo que puede vivirse en el Parque Aconcagua es la merecida y tan buscada prueba de que existe una vida totalmente diferente. Una vida sin Ricardo Fort, Zulma Lobato, Facebook ni reggaeton.

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