Mamás que acompañan a sus hijos a la escuela caminando, ya han solicitado un semáforo en Ozamis y Espejo. Foto: José Gutiérrez / Los Andes
Entre la calle 25 de Mayo y la ruta 60, los vehículos que circulan por el carril Ozamis de Maipú lo hacen a gran velocidad, ya que no hay un semáforo ni cruce de importancia. Los peatones deben esperar varios minutos para poder cruzar y han habido accidentes cuando un auto quiere tomar alguna calle perpendicular.
Hace un mes, una pequeña se soltó de la mano de quien la llevaba, pasó corriendo, fue atropellada y murió. Por eso, los vecinos piden que se adopte alguna medida para obligar a los conductores a ir más despacio.
Marcela Bustos, quien vive en el barrio 28 de Julio, explicó que con un grupo de vecinos están muy preocupados porque el carril es peligroso ya que tiene un tránsito intenso, pasan colectivos y transporte de carga y se producen accidentes con frecuencia. Pero lo que impactó a la gente del lugar fue la muerte de una nena de 7 años el domingo 22 de noviembre, cuando fue atropellada por un auto a la altura del barrio Nerviani porque cruzó corriendo Ozamis.
Andrea Leucrini, frentista del carril, detalló que los sábados y domingos es cuando hay mayor cantidad de vehículos, aunque también los días de semana al mediodía y por la tarde, al horario de salida de la escuela. Es que el carril Ozamis conecta el centro de Maipú con los distritos del sur -como Lunlunta y Cruz de Piedra- Luján, la montaña y, a través de la ruta 60, Junín.
El último semáforo hacia el sur, que fue instalado hace unos días por la comuna y aún está en amarillo intermitente, se encuentra en la esquina de 25 de Mayo, pero desde esta calle hasta la rotonda de ruta 60 no hay ningún elemento o cruce de importancia que haga reducir la velocidad.
Leucrini añadió que cuando se baja del colectivo al otro lado de la calle ha tenido que esperar varios minutos para poder cruzar con sus hijos, ya que el problema es que los conductores van muy rápido. Por eso, consideró que tendría que haber un semáforo o badenes o lomos de burro.
Si bien los peatones son los más vulnerables en esta situación, también se producen accidentes entre vehículos. Priscilla Gálvez, quien hace sólo tres meses trabaja en un negocio sobre Ozamis, comentó que ya ha visto choques cuando alguien quiere doblar a la izquierda para tomar una calle perpendicular. También señaló que cuando uno se detiene para esperar el turno para girar, los otros suelen pasar por la banquina, por donde la gente camina o espera el micro.
Debido al riesgo que significa cruzar Ozamis, Beatriz Porras, directora de la escuela primaria La Superiora, que se encuentra sobre calle Espejo, a unos 300 metros al este del carril, pidió a los colectivos que pararan al otro lado de la calzada y les entrega abonos a los chicos para que no caminen.
Así, para los niños que viven hacia el oeste, los micros pasan por Espejo pero tienen la parada sobre Ozamis, mientras que para llegar, los alumnos tienen instrucciones explícitas de dar la vuelta por el barrio para bajarse justo en la vereda de la escuela y no enfrente. Comentó que algunas mamás que acompañan a sus hijos han hablado de pedir un semáforo de precaución en la intersección de Ozamis y Espejo.
Desde Vialidad provincial indicaron que han detectado algunas rutas en las que se ha incrementado tanto el tránsito como la velocidad, pero que se trata de calzadas de hormigón, que resulta muy costoso romper para construir un badén. Están analizando la posibilidad de fabricar un pequeño enrejado metálico elevado. Comentaron que lo harán sobre Ozamis, en 2010.
Con el aval de la fundación Cullunche, los carreteleros denuncian que cuando les retienen los equinos, se los llevan a un sitio en Los Corralitos, donde están al sol, sin agua y se lastiman en riñas.