Muñequitachocadora. Autora. Eliana Drajer. Editorial. El Suri Porfiado
"... el mundo que enfoca muñequitachocadora es sin anestesia. Pasen y vean, un primer libro compacto, como pocos; desafiante, no pide permiso".
Alicia Genovese
A primera vista, una historia que aparece dentro de un libro de poemas con una protagonista, Muñequitachocadora, quien da título y pone su sello a toda la serie. Una historia subdividida en cuatro secciones que podrían verse como distintos momentos en una cronología de iniciación. Un recorrido que va desde la nena vestida de rosa y a la que le sirven las cinco vainillas con Nesquik, hasta la muñeca bestial hacia el final del libro, esa muñeca chocadora definida por una de las tantas imágenes fuertes y desafiantes de Eliana Drajer: la que calza "dos guantes de boxeo/ y un aire fresco/ para el próximo impostor" (42).
Los diferentes momentos de esa cronología son elocuentemente titulados por la autora: Primera infancia, Segunda intención, Tercer Reich y Cuarto oscuro. Podría decirse que todas esas etapas son paródicamente iniciáticas, ya que no hay posibilidad de entrada en ningún sistema, en ningún orden, ni social, ni íntimo.
El "crecimiento", lo que en el tradicional bildungsroman o novela de iniciación implica la adecuación del personaje al mundo, tiene aquí el denominador común de la crudeza, la violencia y la rabia por imposibilidad. Todo cocinado a fuego lento en la lengua de esta poesía que no teme nombrar ni hacer comparaciones. Como dice un poema que bien podría verse como la cocción de la escritura: "En esta roja cacerola/ fornican 29 damascos// Quizás/apague lentamente el ritual/ y me rinda// o cocine muñecas rabiosas/ con una cuchara perfecta/ amaestrada/ y musical" (17). Esa cuchara, esa herramienta musical, también puede ser vista como la de la deseada y buscada maestría en la escritura.
La historia de muñequitachocadora es la de un mundo marginal en el que habría que adaptar un tanto los conceptos de clase para observarlo. Una marginalidad que también podría ser la de una clase media con los juguetes típicos de esa clase, he mens o barbies, pero un mundo cruzado por la merca, el padre dealer, la madre que ejerce el más antiguo de los oficios, chicos golpeados, abusados y violencias varias, pero sobre todo de género y de subalternidad.
Un mundo marginal en el sentido de realidad que se vuelve invisible al no nombrarse, invisibilizada de la manera en que se silencian la sexualidad preadolescente, el aborto y otras, así calificadas, "ilegalidades".
"Soy un juguete", dice el primer verso de este libro, y agrega: "Tengo una espina incrustada en la palabra/ que durará algún tiempo". La lengua que encuentra muñequitachocadora habla con esa espinaincrustada que la autora convierte en una única palabra donde sustantivo y adjetivo se aúnan sin separación, conformando también con otros muchos ejemplos similares (el título del libro, por ejemplo), una característica estilística. La lengua poética encuentra aquí un tono que no es el de la dramatización ni la autocompasión, puede ser aniñado o irónico, entre inocente y burlón, entre dolorido y ácido, entre fresco y desencantado. Una lengua que puede decir:
Le saqué la tierra
Le cambié las rueditas
Le pinté los abollones
Le arreglé la radio
Le tapé los agujeros
Le asenté los frenos
Y lo dejé a punto
para llevar a pasear
a la próxima víctima (22)
o bien
Comienza la función
Abro las piernas
y forcejeo por dentro
hasta cansarlo
Algún día aprenderá que
el dominio
es consuelo de tontos (21)
Una lengua poética que también puede decir aforísticamente: "Nunca te acurrucan a tiempo", evidencia que hay mucho más en este libro de Eliana Drajer que la presentación de un mundo. Hay una voluntad de forma y una intensidad que supura en estos textos y que impiden ser usados como simples muestras del realismo o del pop. Una de las maneras que encuentra esa voluntad de forma es a través de la escritura en dos registros, uno poético y otro que juega a ser prosa y lo es por momentos al completar desde otra perspectiva el relato de los hechos.
En los poemas del comienzo, los dos registros, poesía y prosa, se presentan como dos voces diferenciadas, la de muñequita, que a veces adquiere un tono adulto como el de esos chicos obligados a crecer de golpe, y la otra voz, la de otra nena que es su amiga y que se acerca o se aleja de ella cuanto más peligrosa o inexplicable se torna su realidad. Una segunda voz esta última, que ayuda a armar contrastes y a revelar ciertas situaciones. Pero la linealidad de la prosa también se funde con la carga significativa del decir poético, particularmente en la última parte. Como cuando dice: "El mundo es un abrazo que se exilia todo el tiempo" (42) en busca de una metáfora que es una definición poética.
Muñequitachocadora, si bien retoma algunas de las escenas que caracterizaron la poética de los '90, en su reelaboración da una vuelta a lo más característico de esa poética. Ya no es la fiesta de la marginalidad, ni la ironía desentendida del dolor, ni el juego de una niña en un divertimento acrítico.
En este sentido la cita de Pizarnik no parece inocente. Estos poemas se dejan permear por esa poeta, de la que los '90 sólo quisieron leer sus poemas paródicos, y escucha también, vuelve a escuchar, sus notas líricas y melancólicas. Dice el epígrafe de Pizarnik: "En el poema se desocultan las muñecas y otras cosas que son noche. El poema. La noche. ¿Conocés vos la noche?". Una voz, la de Pizarnik, escuchada en su nocturnidad, para hacer otra cosa.
Ese nocturno, ese lado oscuro se relaciona en este libro con un mundo de marginados, donde una mujer atraviesa pruebas y usará todas las estrategias de sobrevivencia a su alcance, ser ella misma incluso, violenta y chocadora: "Al borde, siempre los marginados. Se chocanychocanychocanychocan?" (61) y así concluye el libro.
A través de una búsqueda de forma sólo detenida cuando alcanza intensidad, estos textos prueban registros para desembocar en un decir poético inconformista que se sitúa en el desajuste y en el obstáculo. El mundo que enfoca muñequitachocadora es sin anestesia. Pasen y vean, un primer libro compacto, como pocos; desafiante, no pide permiso.