Clásico y moderno: las mamparas imprimen distinción a los baños.
Más allá de su aspecto decorativo, las mamparas de baño son especialmente indicadas cuando se pretende mantener el baño siempre en óptimas condiciones de limpieza y orden, impidiendo que el agua de la ducha moje las paredes, artefactos y escurra al piso.
Evitando el uso de cortinas, con sus distintos diseños pueden ayudar a conseguir un estilo moderno, de vanguardia y acorde al resto del baño.
Modelos para armar
Sus posibilidades varían según las dimensiones del ambiente y del sector de la ducha; según se requiera mayor privacidad; si hay bañera, hidromasajes o no...
Pueden resolverse con paños fijos, ingresando por un lateral; con paños rebatibles, que se abren como una puerta hasta 180º, siempre que no haya muebles o artefactos que lo impidan; con paños corredizos ambos o uno fijo y el otro corredizo...
En las mamparas de mayores dimensiones, de cuatro paños, generalmente los dos que se encuentran del lado de la pared son fijos y los dos del centro, son corredizos. Esta disposición es generalmente la óptima, ya que en el sector del medio de la bañera no suele haber artefactos que dificulten el paso.
Hoy las mamparas se diseñan especialmente para dar respuesta a cada situación. Si se opta por un solo paño fijo, la medida recomendada es de 0,76 metro como mínimo -para evitar que el agua escurra fuera del sector de la ducha- y de una altura aproximada no inferior a 1,80 m desde el nivel de piso.
Lo último. Si bien pueden elegirse en una amplia variedad de modelos y materiales, las más elegidas son las mamparas de vidrio, de cristal templado de ocho milímetros de espesor, sin parantes verticales, para lograr una mayor amplitud visual.
Los marcos más utilizados son de aluminio anodizados o pintados a horno, de variados colores: blanco, oro, plata, etcétera; o simplemente el cristal con delicados herrajes de acero.
También los cristales hacen a la diferencia: transparente o satinado, gris, bronce...
El tipo de cristal es uno de los aspectos importantes en una mampara, tanto en cuanto a su resistencia como a su seguridad: debe optarse por cristales templados que cumplan las más estrictas normativas de seguridad.
En mamparas con paños móviles, es importante considerar su sistema de estanqueidad para proteger las posibles fugas de agua hacia el exterior de la bañera. Cuanto mejor sea, mayor será el grado de protección que ofrece la mampara contra las salpicaduras del agua.
Asimismo, se tiene que considerar el sistema de cierre, siendo óptimo el magnético, que va integrado en las puertas con encaje directo al cristal, brindando hermeticidad y comodidad.