Estilo

Esta noche, en única función

El Choque Urbano: “La Nave” imparable

La agrupación de artistas de alto impacto trae “La Nave” al departamento de San Martín. Las disciplinas se fusionan... O -mejor dicho- chocan.

El Choque Urbano: “La Nave” imparable
Sonidos tribales para hablar metafóricamente de los problemas modernos. “Es una fiesta entre el público y nosotros”, comentan los artistas.

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viernes, 06 de noviembre de 2009

El estruendo acompasado de la nave sin destino los trae mixturados desde la fuerza centrífuga de la música creada a partir de la utilización de elementos no convencionales, el teatro y la danza.

Sí son ellos, “El Choque Urbano”, la proyección real que va más allá del arte convencional para contar una y mil historias entretejidas, esta vez, en una nave de marginados. Un espejo en donde mirarnos desde el virtuosismo de doce artistas de percusión teatral que se valen de instrumentos diferentes de nuestra cotidianidad (botellas, latas, palos, tachos de todo tipo y tamaño, barriles, tapas, pelotas de básquet y hasta cajas de cigarrillos) para crear la potencia y la fuerza de lo que se quiere transmitir, justamente, desde lo original.

El cuerpo como “nave” de expresión en sí misma, que puede transmitir también con el repiqueteo incesante de movimientos, habla en sí de la potencialidad que El Choque Urbano logra en ese frenesí exquisito de la dinámica misma que lo caracteriza.

“La Nave” (estrenada el año pasado) retoma el curso de las seis temporadas de “Fabricando sonidos”, y esta noche encallará en el departamento de San Martín, en Cinerama, en un viaje incierto que buscarán sus tripulantes por medio de la música para llegar de alguna manera a ese “no lugar concreto” impulsado por el destino y la esperanza de encontrarlo.

A partir de una serie de composiciones que ya tenía listas Santiago Ablín (dirección y composición musical de la compañía) surgió la idea de La Nave , con el cuadro de El Bosco, en donde La nave de los locos como emergió como inspiración principal.

“Las composiciones de Santiago rondaban la propuesta electrónica y dance. A partir de allí tomamos como disparador la obra de El Bosco y la historia de exclusión en la Edad Media de esa gente a la que se consideraba diferente, depositándola en los barcos”, cuenta a Los Andes Ignacio Masneri (Nacho) actor y músico de la troupe sin fin.

- ¿Una nave que sigue reflejándonos el cachetazo de hacernos cargo de la marginalidad ajena y propia?

- Con “La Nave”, iniciamos un viaje desde un lugar y llegamos a otro. El cuadro mismo del que partió la idea proyecta no sólo el tema de la locura, sino de la aislación como hecho de aislamiento social, de cómo en la sociedad se forman quistes y nos vamos separando.Como artistas proyectamos ese estado al público, ese es el vínculo que luego va mucho más allá...

- ¿Y ese ir más allá como se logra en la obra?

- La Nave está en permanente metamorfosis. Es un espectáculo que comienza realizándose con una cuarta pared, hasta que en determinado momento se rompe, y terminamos trabajando entre el público y en la vía pública, entremezclándonos...

- Marginados que mutan y se muestran, ¿hoy dónde se focalizaría esa marginalidad en la sociedad actual?

- En algún momento fueron los leprosos, luego los locos, y hoy los villeros. Las sociedades siempre se encargaron de tener a quien apartar. Lo vemos a lo largo de la historia como se traslada hasta la actualidad.

- ¿Sólo las villas representan para vos esa mirada?

- Hay muchos centros de marginalidad que se suman, no sólo ese. Vivo en Capital Federal, y más allá de la sociedad, estamos con un gobierno en la ciudad que acentúa bastante ese proceso. Como sociedad estamos apartados de lugares como El Borda, u hospitales como el Muñiz, sitios cerrados, villas en donde ves que la gente de la ciudad no puede entrar...

- ¿El público logra el análisis de esa lectura que “El Choque...”proyecta?

- Lo de la marginalidad, y la la expulsión lo lee. De todas maneras no sé si es lo más fuerte, porque el público luego de ver un espectáculo nuestro queda un tanto alucinado, y creo que luego procesa las cosas que trabajamos desde el escenario y más allá.

Si bien la música es lo más fuerte, hay escenas teatrales que les quedan en la retina y calculo que luego seguirán trabajando lo que vieron y vivieron. Un ejemplo es que se la gente se asombra mucho cuando salimos del escenario y los sacamos de la sala conjuntamente con nosotros. Como si fuera una fiesta entre todos, en donde terminamos de acercarnos.

- ¿Y “La Nave” llega finalmente a algún destino, o es la riqueza del viaje ese sitio buscado?

- Me gusta ver que se produce el hecho de que el artista baja del escenario y se vincula con el espectador. Es un símbolo de una necesidad que el público desea de que el artista se acerque, avance hacia él en ese contacto que nos marca.

Además la obra tiene mucho de humor. Si tuviera que hablar de un punto de de llegada no podría porque La Nave está siempre en movimiento, y plasma pequeñas situaciones que luego se convierten en algo más grande, con diferentes círculos para mirarle. No sé dónde terminaremos con el espectáculo, los puertos son muchos: el espectador, la calle, la vida. Somos una nave imparable en continuo movimiento.

Leven anclas

El Choque Urbano propone ritmos y percusiones con un talento singular que invitan al baile junto con una estética que combina coreografías, clown, tap, gags e improvisaciones. Y con una labor nada menor, el primer período para llegar a conformar “La Nave” les tomó trabajar durante siete meses, en forma de laboratorio de investigación interna, con jornadas intensivas de seis horas diarias.

“Esos meses nos implicó una investigación con la que empezamos visualizando instancias que podían llegar a estar en el espectáculo, pero que luego terminamos desechando, porque fuimos perfeccionando detalles e ideas con las que te quedás en una primera instancia. Luego vas modificándolas para llegar al estreno cambiada totalmente. Eso es enriquecedor porque el crecimiento es continuo”.

- ¿Cómo consiguieron que la electrónica destilara la expresividad de la que carece?

- La movida electrónica hoy día resulta repetitiva, pero más allá del concepto de música que se maneje, buscamos representar la expresividad dentro de esa repetición de sonidos, que tiene que ver con la situación que se vive actualmente en la sociedad, con eso de que cada uno de nosotros hace las mismas acciones todos los días de su vida. Encontrar ese hueco por medio de la expresión.

Un viaje plagado de delirio, potencia, ritmo y esperanza donde la música propulsa a la tripulación hacia la esperanza de llegar a un lugar.

Analía de la Llana - adelallana@losandes.com.ar

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