Garipe y Pogonza disputan un balón en la noche del miércoles. La Lepra no tuvo volumen de juego. Foto: Andrés Larrovere
viernes, 06 de noviembre de 2009¿Qué se puede obtener de la mezcla de los colores azul y verde? Dependiendo de los tonos de los tonos de verdes y azules seguramente, el resultado no saldrá de un azul petróleo o verdoso.
Así anda este Independiente Rivadavia que el miércoles por la noche estrenó un nuevo modelo de camiseta color verde manzana. Como era de esperar, la nueva casaca no es del agrado de un gran porcentaje de hinchas leprosos. Al igual que el juego que despliega el equipo de Fernando Quiroz.
Porque más allá de la racha positiva que venía arrastrando el equipo (seis partidos sin perder), desde estas líneas se venían apuntando las carencias en cuanto a la elaboración de juego del equipo.
Después de la inmerecida victoria frente a Belgrano, se dijo que el “árbol no debía tapar el bosque”. Aquel sábado por la tarde, el único mérito azul fue haber conseguido los tres puntos gracias a la tremenda ineficacia del rival y a los errores garrafales del árbitro, que no vio dos penales claritos en favor del Pirata.
Mal que pese, este Independiente es el fiel reflejo de lo que marca la tabla de posiciones. Irregular tanto en el rendimiento individual como colectivo, inestable emocionalmente ante la adversidad (de hecho, nunca dio vuelta un partido que arrancó perdiendo) y demasiado liviano a la hora de lastimar al rival.
Todos esos atributos quedaron expuestos el último miércoles ante el modesto Deportivo Merlo.
Modesto en cuanto a nombres, pero no en su propuesta. Ordenado, sólido, inteligente, oportuno, los de Felipe De la Riva se llevaron una victoria totalmente inobjetable.
Si nombres rutilantes ni mucho menos, el conjunto bonaerense realizó un trabajo táctico impecable. El 4-4-2 visitante fue erosionando el idéntico dibujo de la Lepra en base a una mejor puesta en escena de la zona media, allí donde se destacaron Pogonza, Melián, Fabbro y Seccafien.
Arriba, el grandote Aldave y el mendocino Barreiro fueron una “pesadilla” para los defensores azules, sobre todo en el primer tiempo.
Encima, el arquero Armani bajó la persiana a los pocos intentos (incluido el inexistente penal) del equipo de Teté, que parece destinado a seguir merodeando en la mitad de la tabla. Diego Bautista - dbautista@losandes.com.ar