Lo que más impacta de esta casa es su estética exterior: sus tres fachadas que, a pesar de contener el mismo lenguaje, al recorrerla y observarla simulan viviendas diferentes.
Esta casa, ubicada en el barrio privado Pueyrredón, en Chacras de Coria, es una gran oportunidad para reflexionar proyectualmente sobre la arquitectura. Construida por la arquitecta María Laura Ortega -recibida en la Universidad de Mendoza, e integrante del estudio Arkadis- la vivienda fue todo un desafío estético y de funcionalidad.
La casa es una pieza única. Al momento de pensarla, debía revelar las intenciones y las ideas propias de la arquitecta, que como profesional y propietaria, esperaba combinar la calidez de los materiales con la presencia de un estilo contemporáneo.
El concepto generador de la vivienda fue poner énfasis en las fachadas, logrando que tres de ellas impactaran como si fuesen frentes de casas distintas, aunque unidas por una cinta de piedra que logró darles una exquisita unidad, combinando a la perfección con el entorno.
La casa se estrenó en el 2006. Está ubicada un terreno esquina de 920 m2 y tiene 360 m2 construidos. Está desarrollada en dos plantas, con orientación este-oeste y aprovecha al oeste las vistas privilegiadas que componen el paisaje, con la mayoría de las aberturas de las dos plantas hacia el jardín y la montaña. La construcción no descuida las buenas orientaciones de su ubicación para el asoleamiento y mediante ventanas inclinadas capta la luz y el calor del norte.
"Al pensar en el proyecto imaginé una casa abierta y transparente hacia el jardín, -cuenta Laura Ortega- en su interior quería combinar lo moderno y lo clásico para que al pasar los años la casa no estuviese encasillada en un determinado estilo, ni pasada de moda".
Dado que frente a la casa se encuentra el Club House del barrio -con toda su vida social y movimiento permanente-, en general todo el desarrollo diario del hogar se vuelca hacia el interior y no al frente.
La planta baja es muy transparente y fluida, y se conecta a través de amplias galerías directamente con el césped del jardín. Tiene living y comedor principal, un estudio, un baño, cocina integrada al estar comedor diario y una galería privada con churrasquera.
El living también cuenta con una galería propia que propone un espacio de buen gusto y estilo próximo al jardín, destinado al relax, a la conversación o a la lectura. La vivienda posee además dependencias, patio y habitación de servicio a la que se accede por afuera de la casa.
En la planta alta, hay un dormitorio en suite con vestidor, con terrazas y vista a la montaña, y dos dormitorios más, con baño, y balcones. La característica principal de estos ambientes son los amplios ventanales que dejan entrar el paisaje y la luz, con techos y pisos de madera.
Estilos combinados, exquisita resolución
En cada espacio de la casa la combinación de la piedra y la madera está presente, aportando tonos verdosos, ocres y rojizos. Los techos, planos e inclinados, le aportan dinamismo a los ambientes. Su madera lustrada combina con el eucalipto del piso en los dormitorios, living y comedor. Las paredes de toda la casa son blancas y el contraste de tonalidades la hace más interesante aún. En los lugares de más tránsito el piso es de porcelanato.
Para amoblar la casa se eligió una línea moderna, con muebles que se diseñaron a medida, de formas limpias y puras. Sin embargo, hay detalles de elementos clásicos que se colocaron estratégicamente, como una gran araña de bronce antigua sobre la mesa del comedor.