Un millar de brasileños -en general militantes proisraelíes- protestó en la playa de Ipanema contra la visita del líder iraní. Foto: AP.
El presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, comienza hoy una gira sudamericana en Brasil en medio de protestas y críticas por la presencia de un líder que llamó a la destrucción de Israel, desarrolla un cuestionado programa nuclear y asume posturas homofóbicas.
Un día antes de su llegada, centenares de personas se congregaron en la playa de Ipanema, en Río de Janeiro, para protestar contra la visita, mientras el presidente Luiz Inácio Lula da Silva calificó como "un honor" recibir al dirigente.
El mandatario iraní llegará con una comitiva de 200 empresarios que buscarán oportunidades de negocios en agricultura, minería, energía e industria en la Confederación Nacional de Industria de Brasil.
Se reunirá hoy con Lula para, según la cancillería brasileña, discutir el incremento del comercio y cooperación en biotecnología, agricultura, así como el escenario político en América Latina y Oriente Medio
El propio Ahmadinejad adelantó que también existe la posibilidad de que los dos países discutan cooperación en el campo nuclear, un sector que ha tenido a Irán bajo vigilancia internacional por temor de que utilice su programa para de-sarrollar armas atómicas.
"Podemos construir alianzas para construir plantas nucleares, nuestros dos países necesitan energía nuclear para generar electricidad, tanto Brasil como Irán tienen derecho de beneficiarse de esta tecnología", expresó en una entrevista con la televisora Globo News.
Aislado en el escenario internacional a raíz de la crisis nuclear, el presidente iraní partió ayer desde Teherán rumbo a América Latina, donde visitará también Venezuela -que apoya su programa nuclear- y Bolivia.
Desde su llegada al poder en 2005, Ahmadinejad ha puesto particular interés en las relaciones con los dirigentes latinoamericanos de izquierda. Esas relaciones son incluso "fraternas" con el presidente venezolano Hugo Chávez, uno de los adversarios declarados de Estados Unidos.
Esta ofensiva diplomática en región inquieta tanto a Estados Unidos como a Israel, en medio de especulaciones respecto de la provisión posible de uranio para el programa nuclear iraní por parte de Bolivia y Venezuela.
Varios países occidentales acusan a Irán de tratar de dotarse del arma atómica so pretexto de actividades nucleares civiles, lo que Teherán desmiente.
Irán rechazó esta semana una propuesta internacional destinada a realizar en el extranjero parte del enriquecimiento del uranio iraní, lo que disiparía las dudas sobre sus ambiciones nucleares.
Mientras algunos países enarbolan la amenaza de sanciones, el presidente brasileño aboga sistemáticamente por la opción diplomática. Lula, que defiende el derecho de Irán de acceder a la energía nuclear pacífica, se declaró opuesto a que se apliquen nuevas sanciones contra Teherán.
El mandatario hizo un paralelo entre las presiones a Irán y las sanciones tomadas en 2002-2003 por Estados Unidos contra el Irak de Saddam Hussein con la excusa del presunto arsenal de armas de destrucción masiva.
Candidato a un eventual puesto permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, Brasil se presenta como un mediador posible en esta crisis. "No se construye la paz necesaria en Medio Oriente si no se conversa con todas las fuerzas políticas y religiosas", dijo Lula el 11 de noviembre tras recibir a su homólogo israelí, Shimon Peres.
La cooperación en los dominios tecnológico, espacial y petrolero formará parte de los temas abordados por Ahmadinejad en Brasil. "Irán y Brasil tienen una visión común de la situación en el mundo, y están dispuestos a desarrollar su cooperación", dijo ayer Ahmadinejad antes de iniciar su gira.
En Río de Janeiro, grupos de homosexuales participaron en la manifestación de al menos 500 personas en rechazo a la presencia de Ahmadinejad, junto a grupos cristianos, artistas afrobrasileños, judíos y algunos sobrevivientes del holocausto. No faltaron críticas directas a Lula por recibir al iraní.
En Estados Unidos, el congresista demócrata Eliot Engel, presidente de la subcomisión de asuntos del Hemisferio Occidental de la Cámara de Representantes, advirtió en un comunicado que es un "error" recibir a líder iraní en Brasil.
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