Cuatro empresarias cenaban en la madrugada de ayer en un restaurante de calle Sarmiento de Capital y fueron asaltadas por un ladrón que las encañonó y forcejeó con una de ellas. Les robó dos notebooks y huyó en una moto con un cómplice.
"Lo vi sacar un arma negra y pensé que esto terminaba mal", dijo Pilar Céspedes, ejecutiva de cuentas de Los Andes, que compartía la comida con sus amigas Laura Fernández, gerente de Aerolíneas Argentinas, y Verónica y Guadalupe, dueñas del restaurante.
Según contó Céspedes, todo ocurrió a las 2 de la madrugada, cuando compartían la sobremesa en la vereda del local ubicado entre Perú y Belgrano. "En ese momento había mucha gente en la calle, mucho movimiento. Poco antes, el restaurante estaba lleno de turistas".
En un momento, las amigas sacaron dos notebooks para compartir información. Céspedes les dijo a sus compañeras que mejor no sacaran las computadoras, que era un horario peligroso.
La segunda vez que lo repitió apareció un sujeto que, "con total seguridad", se puso detrás de ellas, sacó un arma, las encañonó y le intentó arrebatar una de las notebooks a Guadalupe, pero ella se resistió y terminó en el piso forcejeando con el asaltante, de unos 20 años, que la venció y se quedó con la computadora.
"Apenas puso un pie en la calle apareció otro hombre en una moto y huyeron por calle Perú", comentó Céspedes, que sostiene que de haber existido la medida que quería imponer el intendente Fayad (de colocar en los cascos la matrícula de la moto) "las cosas no hubieran sido tan fáciles para los ladrones, que operaron igual que los motochorros en las salideras bancarias.
Durante el atraco, el resto de las amigas le gritaba a Guadalupe todo el tiempo que el sujeto estaba armado, pero no escuchó. En tanto, una de ellas corrió adentro del restó para resguardar a sus hijos que dormían dentro del local.
También, una camioneta con una familia a bordo se detuvo y comenzó a gritar. En el resto de la cuadra, mozos, limpiavidrios y transeúntes presenciaron el hecho.
Luego de que los delincuentes huyeran, las mujeres se calmaron, llamaron a la Policía y en 10 minutos llegaron móviles de la comisaría 3 y efectivos de la UCAR.
Las mujeres les hicieron notar a los uniformados que durante la cena nunca observaron presencia policial en la transitada arteria, "plagada de turistas y restaurantes".
Una de las víctimas remarcó un hecho digno de resaltar: luego del episodio, dos limpiavidrios se acercaron a ella y le devolvieron plata y algunos elementos de valor que habían quedado tirados entre las mesas tras el asalto.
A partir de una idea planificada, la Policía que cuida Los Caminos del Vino en Maipú logró bajar la tasa de delitos contra extranjeros. Intervienen empresarios, vecinos y comerciantes de la zona.
El humó afectó a las zonas donde están internados los pacientes más graves. Más de 30 niños debieron ser trasladados a distintos hospitales de la provincia. El fuego ya fue controlado, pero no hay electricidad.