Viernes 10 de febrero de 2012 | 16:23 hs
En 1835, el autor de “El origen de las especies” realizó investigaciones en nuestra provincia. A diferencia de lo publicado recientemente por dos doctores españoles, el pensador inglés habría sido picado por una vinchuca no en el Chaco, sino en Mendoza.
domingo, 22 de noviembre de 2009
Hace algunos días, una información de la agencia EFE aseguraba que el científico británico Charles Darwin murió en 1882 por problemas del corazón, y que nuevas investigaciones relacionan esta insuficiencia cardíaca con el mal de Chagas. Esta enfermedad habría sido contraída en su memorable viaje por Sudamérica (ver La pesquisa española).
Esta teoría ha vuelto a poner sobre la mesa la idea de que el autor de “El origen de las especies” (que el martes cumple 150 años), arrastró durante su vida las secuelas de esta enfermedad, transmitida por la picadura de insecto llamado triatoma infestans, conocido popularmente como vinchuca, quien es el portador del parásito Trypanosoma cruzi. Pero un dato, a la sombra de la historia, podría develar que el mal del renombrado viajero se habría originado en nuestra provincia, ya que Darwin visitó Mendoza en marzo de 1835...
Embarcarse en el conocimiento
Charles Darwin, nació hace exactamente doscientos años, en Shrewsbury, Inglaterra, en el seno de una tradicional familia del lugar.
Desde niño se inclinó al estudios de las ciencias naturales y siendo un adolescente, se inició como aprendiz de médico, ayudando a su padre en esa tarea. Luego estudió en la Universidad de Edimburgo para probarse en medicina, carrera que no terminó.
En 1831, de regreso a su casa, recibió una carta que le proponía un puesto como naturalista sin retribución para el capitán Robert Fitzroy, en el buque HMS Beagle. A pesar de la oposición de su padre en un principio, el joven logró convencerlo y se embarcó en la nave.
El día 27 de diciembre de 1831 partió desde la bahía de Plymouth el bergantín Beagle rumbo a América del Sur.
El objetivo de la expedición, dirigida por Fitzroy, era completar el estudio topográfico de los territorios de la Patagonia y Tierra del Fuego, el trazado de las costas de Chile, Perú, algunas islas del Pacífico y la realización de una cadena de medidas cronométricas alrededor del mundo.
Este viaje duró casi cinco años y llevó a Darwin a lo largo de las costas de América del Sur.
Hacia Mendoza
En 1835, la nave expedicionaria realizó varias escalas en nuestro territorio y cruzó el estrecho de Magallanes, en donde enfiló hacia Chile. Unos meses después el barco recaló en el puerto de Valparaíso.
El 18 de marzo, Darwin inició su viaje a Mendoza en mula, atravesando el paso del Portillo rumbo a la ciudad mendocina. La idea era pasar por la ciudad y regresar a Chile por el antiguo camino llamado de la Cumbre (hoy ruta Internacional 7), con el objetivo de conocer los picos montañosos más grandes de América.
A aquel inquieto científico, la imponente cordillera le causó fascinación, lo que le animaba a escribir en su diario detalles sobre las diferentes formaciones geológicas, también los cambios en la vegetación y el hábitat en los animales.
Ya en territorio mendocino, encontró en una choza - guardia del Portillo-, a un oficial y tres soldados quienes le pidieron el pasaporte. Después de una marcha por el camino, pasaron por la única estancia llamada de Chaquaio. Al caer el sol los “gringos” acamparon. Faltaban dos día para llegar a la ciudad de Mendoza y uno para ver el sol de Luján.
La vinchuca de la discordia
Luego de transitar por un camino totalmente árido, Darwin llegó a las inmediaciones de Luján en donde se encontró con una refrescante vegetación llena de álamos y sauces. En ese instante vio una inmensa nube de color pardo que venia desde el Sur. Esto le llamó poderosamente la atención y pensó que se trataba de un incendio, pero se dio cuenta de que era una manga de langostas que con sus alas producían un ensordecedor ruido, similar a muchos caballos corriendo en una batalla.
Esa enfermedad
La eminencia científica cruzó el río Mendoza, al que llamaba Luján, y allí se detuvo para hacer algunos estudios. Luego se establecieron en la villa en donde pasaron la noche. Es posible que haya sido en la posta de ese lugar, en donde se alojaron los viajeros.
En la noche del 26 de marzo de 1835, en Luján, un desagradable episodio le ocurrió al destacado hombre de la ciencia: fue atacado por varias vinchucas, tal como comentó en el capítulo XV de su diario.
Si las afirmaciones lanzada hace unos días por los investigadores españoles Gascón y Serrallonga son ciertas (aseguran que Charles Darwin vivió enfermo y murió por el mal de Chagas), podemos asegurar que su mal nació en Luján. No así en el Chaco, como publicaron los doctores Gascón y Serrallonga. En verdad, nunca estuvo en ese lugar y en sus escritos no lo menciona. Carlos Campana - las2campanas@yahoo.com.ar