domingo, 22 de noviembre de 2009Independiente volvió a ganar de visitante y lejos de mostrar un rendimiento que permita descorchar champán, el 1-0 frente a Atlético de Rafaela dejó cosas importantes en las cuales, seguramente, Fernando Quiroz pondrá especial énfasis para encarar lo que resta del año con otras expectativas.
Uno de los temas rescatables de la versión visitante de la Lepra tiene que ver con que el equipo supo suplir la falta de ideas, con sacrificio y ganas, dos temas diferentes a lo que había mostrado frente a Quilmes. Si bien el nivel no fue del todo bueno en un partido en donde ninguno de los dos se esmeró demasiado para ganar, es muy importante para la salud del Azul, que su entrenador haya encontrado señales positivas con vistas al futuro.
Por ejemplo, en Rafaela, Independiente, supo estar seguro en las entregas, lateralizó el juego tanto como hizo falta y más, golpeó cuando pudo y después se refugió con sus líneas bien estructuradas para que los tres puntos no corrieran peligro.
Ahora bien, usted se preguntará ¿por qué cambia tanto un equipo de un partido a otro? o sí ¿realmente este plantel está para pelear un ascenso? En primer lugar, es posible que la presión que se sienta en el Gargantini sea una de las causas por las cuales el equipo no tenga la misma eficacia en lo que a números se refiere, que sí tiene cuando está lejos de casa.
Es más, hasta los mismos protagonistas son conscientes de que muchas veces la gente no colabora como debiera, es decir, que en lugar de insultar cuando los jugadores realizan el precalentamiento previo, que apoyen y sumen fuerzas por el bien común. En cuanto al segundo interrogante, hay experiencia, jugadores que otrora supieron ser hasta figuras en el fútbol grande y quizás ahora no están atravesando sus mejores momentos.
Aunque también es cierto que con nombres ya ningún equipo puede asegurarse un premio de antemano. Por eso, es cuestión de tener un poquito más de paciencia. El equipo afuera responde a las expectativas y cuando encuentre una regularidad en casa seguramente ocupará el lugar que todo Independiente pretende.
Por último, otro dato a favor de Teté tiene que ver con el acierto del esquema. Por más conservador que el sistema se haya visto fue importante porque, salvo en contadas excepciones, La Crema nunca se mostró como un equipo avasallador y que pusiera en peligro continuamente el arco de Carrera.
El dibujo estuvo perfecto y Quiroz se encontró quizás con: "El esquema" de cara a lo que viene, un futuro en donde el primer escalón para pensar en alto se llama San Martín de San Juan, nada más y nada menos que el líder de la competencia. Hay una señal positiva y Teté lo sabe. Ahora resta que aparezca el equipo. Aldo Gatica - Enviado especial a Rafaela (Santa Fe)