Violento asalto a un grupo de empresarias que cenaba en calle Sarmiento

Una de las mujeres forcejeó con el asaltante. El ladrón huyó con un cómplice que lo esperaba en moto. Las víctimas denuncian falta de presencia policial en la zona.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Cuatro amigas empresarias que cenaban plácidamente esta madrugada en un restaurant de calle Sarmiento, en Capital, fueron asaltadas por un ladrón que las encañonó e incluso forcejeó con una de ellas. Les sustrajo dos notebooks y huyó en una moto con un cómplice.

Las víctimas denuncian que es una zona liberada. “Lo vi sacar un arma negra gigante y pensé que esto terminaba mal”, dijo Pilar Céspedes, ejecutiva de cuentas de Diario Los Andes, que compartía una comida con sus amigas Laura Fernández, gerente de Aerolíneas Argentinas y Verónica y Guadalupe, dueñas del restaurante, hasta que el violento episodio las sorprendió.

Según contó Céspedes, todo ocurrió cerca de las 2 de la madrugada, cuando compartían la sobremesa en la vereda del local ubicado entre Perú y Belgrano. “En ese momento había mucha gente en la calle, mucho movimiento. Minutos antes, el restaurante estaba lleno de turistas”.

En ese ambiente de aparente tranquilidad, las amigas sacaron dos notebooks para compartir información. Céspedes contó que les dijo a sus compañeras que mejor no sacaran las computadoras, que era un horario peligroso.

La segunda vez que lo repitió apareció un sujeto que, “con total seguridad”, se puso detrás de ellas, sacó un arma, las encañonó y le intentó arrebatar una de las notebooks a Guadalupe, pero ella se resistió y terminó en el piso forcejeando con el asaltante, de unos 20 años, que la venció y se quedó con la computadora.

“Apenas puso un pie en la calle apareció otro hombre en una moto y huyeron por calle Perú”, comentó Céspedes, que sostiene que operaron igual que los ladrones que hacen salideras bancarias.

Durante el atraco, el resto de las amigas le gritó todo el tiempo a la mujer que forcejeaba que el sujeto estaba armado, aunque Guadalupe no escuchó. En tanto, una de ellas corrió adentro del restó para resguardar a sus hijos que dormían dentro del local.

También, una camioneta con una familia a bordo se detuvo y comenzó a gritar. En el resto de la cuadra, mozos, limpiavidrios y transeúntes presenciaron el hecho estupefactos.

Luego de que los delincuentes huyeran, las mujeres se calmaron, llamaron a la policía y en 10 minutos llegaron móviles de la Comisaría Tercera y efectivos de la UCAR.

Las mujeres le hicieron notar a los uniformados que durante la cena nunca observaron presencia policial en la transitada arteria, “plagada de turistas y restaurantes”, y sospechan que es una zona liberada.

Una de las víctimas remarcó un hecho digno de resaltar: luego del episodio, dos limpiavidrios se acercaron a ella y le devolvieron plata y algunos elementos de valor que habían quedado tirados entre las mesas tras el revuelo del asalto.

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