sábado, 21 de noviembre de 2009
El mega proyecto de extracción de cobre y oro en el norte de Uspallata de la Minera San Jorge ha tenido algunas oposiciones específicas centradas especialmente en el uso del agua (cantidad y fuente de origen), el impacto que puede tener en el entorno (tanto geográfico como ambiental), pero sobre todo, por el empleo del iso butil xantato de sodio, una sustancia química que ha sido puesta en duda por ser considerada no degradable y contaminante.
Según dijo Pablo Alonso, gerente de Medio Ambiente de la minera, "de todas las observaciones presentadas en la consulta pública, muchas no tienen rigor científico como tampoco sustento. Exceptuando, las presentadas por el Complejo Astronómico Leoncito (San Juan) y la Universidad de La Plata.
El Observatorio del Leoncito ha sostenido que tanto "el polvo en suspensión" como el "efecto lumínico de las luces de la planta minera" afectan a sus observaciones científicas astronómicas diarias. El Estado sanjuanino dispuso en una ley provincial (la número 5.771) que, para preservar la tarea de este observatorio, quedaba excluida cualquier actividad que fuera a menos de 15 kilómetros a la redonda de dicho instituto.
Desde la empresa, Alonso aseguró, además de exhibir como documento mapas de la zona, que "la base de la minera está a más de 35 kilómetros del observatorio", lo cual no perjudicaría, de acuerdo a la norma establecida, en este punto a dicho instituto. A su vez, señaló que en el territorio, el cual es casi coincidente con el límite entre Mendoza y San Juan, hay "una rugosidad topográfica" que aminoraría el efecto del polvo en suspensión, porque actuaría como barrera natural.
En cuanto al "efecto lumínico", como en la legislación nacional no hay ningún precedente sobre este impacto ambiental, la empresa San Jorge "se compromete tomando como norma una reglamentada en Chile, que establece proteger los ?cielos oscuros' necesarios para la práctica de la astronomía profesional en las regiones chilenas de Antofagasta, Atacama y Coquimbo", indicó Alonso.
Asimismo, también manifestó que con respecto al xantato de sodio, según estudios de la Agencia de Protección del Medio Ambiente de EEUU y el Centro Canadiense de Salud y Seguridad Ocupacional, "el etil xantato de sodio tiene un olor desagradable, parecido al de la calabaza podrida, es de baja toxicidad y no se acumula en el organismo".
Con respecto al temido uso del agua por la minera, Alonso explicó que el mismo dictamen técnico de la UTN señaló que "no constituye un riesgo respecto de la calidad de las aguas superficiales y subterráneas de la cuenca Yalguaraz, ni afectación a la subcuenca del arroyo Uspallata y en consecuencia sobre la cuenca del río Mendoza", citando textualmente este documento.
Gabriela Ballls