A la sala de debates. Ariel Sebastianelli, el acusado, tuvo otra jornada complicada ayer. Marcos García / Los Andes
Con el testimonio de un testigo de identidad reservada se cerrará el lunes la etapa de testimoniales del juicio por el llamado "crimen de la Alameda" y se conocerán las penas que pida el fiscal y las partes, ya que en esa jornada se realizarán los alegatos.
Por lo pronto, ayer, en la Sexta Cámara del Crimen, continuó la ronda de testimonios. Y no sólo declararon los amigos de la víctima, Juan Lucero, sino también algunos testigos propuestos por la defensa del imputado, Ariel Sebastianelli.
El primero en declarar fue Jorge Luis Sirella, un amigo de Lucero que estuvo en la Alameda aquella noche del crimen.
El joven repitió lo que ya habían dicho sus amigos: la noche del 1 de noviembre de 2008, Lucero y sus amigos (un grupo que superaba las diez personas), fueron al bar Escalera al Cielo y luego se dieron una vuelta por la Alameda. Fueron al bar Banzai, que hacía pocos días había sido inaugurado.
Sirella dijo que él y dos amigos entraron al bar y compraron dos cervezas. Nunca le dijo a la moza dónde la iban a tomar. Caminaron unos diez metros y se detuvieron.
"Sebastianelli estaba muy alterado y decía que le pagáramos. No sé por qué estaba tan alterado. Le pedimos un vale y nos dijo que nos metiéramos el envase en el culo", contó el testigo.
Luego, según esta versión, Sebastianelli se fue y regresó un minuto más tarde, sacó un arma y dijo que le pagaran los envases. En ese momento "Juan le dijo que se los pagaba de nuevo y entonces fue que comenzaron los disparos".
Una versión calcada dio Omar Antonio Guasco, otro amigo de la víctima que estuvo presente cuando comenzaron los disparos.
"Tiró al piso, le dio en la pierna a uno y después a Juan. Estaba con dos amigos, a un metro y medio nuestro", afirmó el joven a los jueces.
Los mozos no vieron nada
Después de los amigos de Lucero fue el turno de los ex empleados de Sebastianelli, cuando éste regenteaba el bar Banzai.
Rosario, una de las mozas, indicó que ella atendió a los tres amigos de Lucero que entraron al bar. Primero dijo que les cobró las cervezas pero luego negó que esto fuera así.
Más tarde indicó que los jóvenes no se sentaron en las mesas de la vereda, sino que se fueron con las cervezas. Por eso dijo que le avisaran al dueño. Pero el relato de la joven se cortó ahí, pues afirmó no haber visto qué hizo su jefe. "Cuando salí me dijeron que Ariel se había ido", dijo finalmente.
Fernando, otro mozo del bar, dijo que Sebastianelli fue solo a enfrentar a los jóvenes que se llevaron los envases y no con dos individuos, como dijeron otros testigos.
"Estaba trabajando y se acercan unos muchachos. Algunos entran y salen con unas cervezas. Se van para el negocio de al lado. Hay una discusión con Ariel, un roce de gente y, bueno... se escuchan los disparos", resumió el testigo, diciendo que nunca se acercó al lugar y que empezó a cerrar el bar.
Así las cosas, habrá que esperar al lunes para saber cómo terminará este juicio.
Una de las mujeres forcejeó con el asaltante. El ladrón huyó con un cómplice que lo esperaba en moto. Las víctimas denuncian falta de presencia policial en la zona.
Dos de los conjueces de la Cámara de Apelaciones dictaminaron que fue suicidio.