“Es una definición profunda de la Argentina”

Lo que sigue es una charla con Beatrice Chenot, autora del estudio sobre la novela de Silanes.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Por Mauricio Runno

En su paso por Mendoza, a mediados de 2008, Beatrice Chenot dejó muchas respuestas:

"Desde el punto de vista académico, la novelística de Raúl Silanes es muy interesante y de contenidos interpretativos muy amplios. Es una obra de muchas lecturas, repleta de imágenes. Leer a Silanes es como ver una película.
 
"Devolución de Babel" es una definición literaria profunda de la situación argentina, que Silanes consigue expresar a través de distintos niveles, como la angustia histórica que encuadra dentro de una geografía determinada, el desierto en una dimensión múltiple, desde lo simbólico bíblico en su carácter de castigo, hasta lo simbólico del poder como vigilancia mayor.

-¿Cuáles son los ejes de “Devolución de Babel”?

-Raúl Silanes proyecta la ambigüedad de la situación planteada, utilizando elementos como el aislamiento, que es, más que un eje, otra de las relaciones interpretativas. Ese retrato de los desvalidos pagando o penando en el desierto el precio del sacrificio por el resto de una sociedad indiferente, donde aparece como otra dimensión el tema de la Guerra de Malvinas, es una nueva interpretación del crimen histórico que se cometió con aquellos chicos combatientes.
Otro ejemplo es el factor onírico, o ese dar a luz niños de manera incesante, en las condiciones más adversas, frente a la represión, desaparición y tortura. Hay tantos símbolos en la obra de Silanes que debemos abordarlos de manera integral.

Para eso esta novela hoy se encuentra en un polo de investigación en Francia, dentro del marco de estudios de literatura latinoamericana, con centro en la Universidad de Burdeos. Es el sitio más importante en este tipo de investigaciones.

-¿Ha aprovechado su visita a Mendoza para conversar con Silanes?

-Es difícil hablar con él, porque considera lo real y la realidad como dos cosas distintas. Según él, conocemos lo real pero no la realidad, y esa es una clave interesante. Es como una señal de vitalidad, sobre algo supuestamente desaparecido, sobre un mundo de cuyos ecos aún seguimos recibiendo mensajes, capaces de alimentar o retroalimentar nuestra memoria; o aún más, hasta cuestionarla, como si se tratara de pruebas de existencia.

Dicho de otra manera, Silanes señala que relata algo en parte real, pero también en parte utópico, en la medida que está forjando su propio mundo, un mundo en el que cree más que en el mundo cotidiano, el nuestro, el supuestamente real. Silanes vive más dentro de su realidad literaria que dentro de su cotidianidad.

-¿Eso en general vale para toda su obra?

-Es un autor muy prolífico, por lo que esa aseveración sería algo temeraria, si no conocemos todo. Me refiero a que además se trata de un autor que escribe novelas, cuentos y poemas con la misma facilidad, por lo que seguramente es posible, por supuesto, que las referencias de una obra se entrelacen con las del resto, ya que se ha dedicado casi exclusivamente a la construcción de un mundo donde el desierto es, diría, el personaje protagónico ineludible.

No se trata de un telón de fondo, sino de una encarnación simbólica constante. Aún así y más allá de eso, para mí el caso de "Devolución de Babel" representa un mosaico temático muy importante, donde el talento del escritor y la realidad social de los acontecimientos, se encuadran perfectamente con el inmenso dolor de un pueblo, prisionero en una ambigüedad peculiar, en una encrucijada específica, hecha de esencias muy representativas y abarcadoras.

Eso me impactó desde la primera lectura que hice de la obra y es para mí uno de los grandes valores de la novela, el retrato que hace de esa ambigüedad social, alejado de todo maniqueísmo. En ese contexto, encierro y desierto y delirio, son más que simples conceptos, abarcan algo mucho más importante, no una simple simbología.

-“Encierro, desierto y delirio” tienen una relación especial.

-El tema del desierto en Silanes es una vivencia de libertad que termina transformada en agobio, por la acción de los mismos personajes. Un agobio que es producto directo del vacío social generalizado, como el efecto más exteriorizado de la represión y censura que puede sufrir el ser humano.
 
Esa noción de vacío delirante, reflejado perfectamente en la novela, es más obstruyente que la pared concreta de una celda o de un manicomio. Yo he armado la mayor parte de mi material de investigación, sobre esa noción que tiene Silanes del desierto, un desierto que es como una inmensa celda a la que no se le ven las rejas, el peor de los encierros, el encierro social en la locura.

Y a su vez la locura como resultado de querer escapar de esa torre de Babel que es el campamento de la novela, donde el autor incluye una tan simbólica como desesperada búsqueda de agua, para efectivizar la idea de una posibilidad última de supervivencia. La obra de Silanes representa esa lucha desquiciante.

-¿Hay otros elementos “bajo la superficie”, por decirlo de alguna manera?

-Es una obra llena de elementos interesantes. Habla incluso de una concepción kafkiana de la realidad argentina, como es el caso de la construcción de unas vías de ferrocarril que de día avanza y de noche retrocede. Establecí relaciones entre esta obra y la cultura literaria griega, ya que existen elementos para sostener tal tesis. Esas vías de ferrocarril tendidas en medio del desierto, conforman una especie de falso hilo de Ariadna, el personaje que entregó a Teseo un ovillo de hilo para salir del laberinto donde permanecía encerrado con el Minotauro.

Después está el otro hilo que teje Penélope, la esposa de Ulises, durante veinte años, mientras guarda fidelidad a su marido, alejado de ella por las guerras de entonces. Penélope promete a sus pretendientes casarse con alguno de ellos cuando termine de tejer un velo que les muestra, pero por la noche deshace lo que teje durante el día, convirtiendo el tejido en una tarea interminable.
 
Las vías ferroviarias de la obra de Silanes, en medio del desierto, no tienen principio ni fin, condenando a sus personajes a seguir trabajando, deshaciendo para volver a hacer, en una clara metáfora de las idas y venidas de este país, hundido en un completo absurdo.

-En ese absurdo se refleja la actualidad argentina.

-Pienso que sí. En ese absurdo novelístico, yo me permito la libertad de interpretar la torre de Babel como la torre de Caín, porque hay un momento en la novela cuando el personaje de Abel puede escapar, pero cree que con ese solo sentimiento ya está liberado, sobre todo de sus propios fantasmas.

Esa es la eterna realidad argentina, si se me permite respetuosamente la comparación, la de creer que con sentir que están listos para escapar de sus males, es suficiente para evitarlos. La novela muestra de manera elocuente esa ambigüedad social generalizada.

-¿Cuál es su opinión sobre el final de “Devolución de Babel”?

-El final de la novela muestra la negación de Silanes a quedar encerrado en la tentadora salida única, en el final único sin otra alternativa, advirtiéndonos que esto de las salidas únicas es otra de las tantas trampa del sistema de poder y por eso brinda dos finales.

En ese panorama de opciones, nos permite elegir, augurando esa posibilidad que se abre con la democracia. Siendo una novela de múltiples interpretaciones, la que a veces nos resulta más obvia es la relacionada con su innegable dimensión política.

-¿Tal vez por esa dimensión política no se la tiene tan en cuenta en Argentina?

-Eso ya va más allá del análisis literario, y estoy de acuerdo con usted, porque llama la atención no encontrar prácticamente ningún material sobre o de Silanes en Mendoza, cuando tenemos mucho de él en Francia. Como si en plena democracia hubiera alguna forma de censura.

Silanes es una figura innegable de la literatura argentina que ha merecido prestigiosos premios en Europa y Estados Unidos. Sin embargo, aquí hay pocos estudios de su obra, y lo que hay es esporádico. Salvo un trabajo de Martín Campos, de la Universidad Nacional de Cuyo, y otro del filósofo Antonio Benenati, sobre el repliegue de la conciencia, el sesgo existencial de esta obra.
Aquí en Mendoza no se ha publicado a Silanes ni en una mínima medida, por no hablar de la medida que realmente se merece, como si no existiera semejante escritor para la provincia. Es un lujo costoso semejante desatino.

Muy pocos escritores de esta envergadura se han mantenido ocultos de tal manera, teniendo en cuenta cómo refleja su tiempo, de una forma profética maravillosa, mediante una percepción histórico-social cuya proyección tiene una vigencia increíble, y desoírla u ocultarla no es un acierto, sino lo contrario.

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