Asegurado de su reelección, gracias a que su rival Abdulá Abdulá, ayer se retiró de la segunda vuelta presidencial, el presidente afgano Hamid Karzai, que fuera protegido de Occidente, es ahora criticado por su balance y por el fraude electoral.
Karzai había llegado al poder de la mano de las potencias occidentales, que invadieron Afganistán a fines de 2001 para expulsar a los talibán y fue electo presidente por primera vez en 2004. Conocido por su cortesía y elegancia, con su caftán verde y violeta y su bonete de astracán, Karzai, de 52 años, nació en una familia de poder.
Apoyado por Estados Unidos, Karzai fue electo en los primeros comicios del país en 2004, que la población vio como la promesa de una nueva era y en los que participó con entusiasmo.
Pero su estrella se ha apagado bastante desde entonces. En Washington, la nueva administración de Barack Obama no le ha ahorrado críticas al principio, antes de atenuarlas por falta de alternativa.
Karzai puede atribuirse, en cambio, varios éxitos, en materia de sanidad y educación sobre todo.
Pastún del clan de los Popalzai, nacido el 24 de diciembre de 1957 en el pueblo de Karz, cerca de Kandahar, la gran ciudad del sur cuna de los islamistas talibán, estudió en Kabul y luego en la India, donde se especializó en Ciencias Políticas.
Casado con Zenat, médica de presencia muy discreta, tuvo un hijo en 2007.
Algunos medios chilenos publicaron testimonios de personas que dijeron haber recibido dinero para ir a votar.
La policía detuvo a Pasquale Russo, jefe histórico del grupo, quien figuraba desde hace 16 años en la lista de los 10 fugitivos más buscados por la policía en Italia.