Viernes 10 de febrero de 2012 | 13:56 hs
Varias series de la TV por cable se centran en las vivencias de los perdedores compulsivos.
lunes, 02 de noviembre de 2009
Cuando hace poco, un mega millonario japonés consiguió ponerle precio a la revancha del Coyote sobre el Correcaminos, un banquete final y ultraviolento, con toda la utilería Acme y catarsis sangrienta, el capítulo resultó bastante menos satisfactorio que la posibilidad, prometida por años y jamás cumplida.
El eterno perdedor del desierto, siempre a punto de comerse al pajarito. El encanto era su impotencia.
Los británicos hicieron de esa fisura de oscuridad la virtud del humor más estimulante del mundo. Pondremos a Mr. Bean en la carátula de la última generación de comediantes inclementes.
Nada como reírse de la desgracia ajena, por obra de sarcasmo, cinismo o parodia. Los resultados son inmediatos y de efecto permanente. El veneno es la vacuna y cada vez hay más voluntarios para ejercitar la risa sobre sí mismos.
Los últimos ingresos a la oferta de comedias televisivas americanas acusan la tendencia. Una vuelta por algunas: “Flight of de Concords”, “The Big Bang Theory”, “The new adventures of Old Christine”, “Worst week”, “30 Rock”, con récord de nominaciones al Emmy. “Two and a half men”, la más vista de Estados Unidos.
La moda está en dibujar personajes anclados en la figura del perdedor y contar desde ahí sus desventuras para reírse de cada una de ellas.
Todos contra Juan
Las nuevas comedias de situación, las más populares y premiadas, escriben sus gags más desopilantes alrededor de situaciones donde el protagonista tiene que encarar un recorrido sin salida heroica posible. Como nos pasa a todos. Celina Alberto (LVI)