Landa Garza adelanta la pelota y supera la marca visitante. El Botellero sigue haciéndose valer en su cancha. Foto: Andrés Larrovere
lunes, 02 de noviembre de 2009Maipú consiguió anoche tres puntos valiosísimos que lo dejan al borde de la clasificación a la segunda fase del torneo Argentino A.
Desde el vamos, el Cruzado salió decidido a buscar la ventaja que le diera tranquilidad para luego manejar el partido. Dentro de ese objetivo, hubo una estrategia, que fue explotar la velocidad de Guillermo Tambussi, quien a puro desborde inquietaba permanentemente el laburo de Reano. Claro, también la sociedad que construía el “7” bravo de Maipú con Benítez era un elemento más de preocupación para la visita.
Ni lerdo ni perezoso, el Negro Agüero planteó el achique de espacios en defensa. El DT visitante ordenó un equipo más corto, Leonardo López tomó a Landa Garza, no lo dejó crear y le cortó los circuitos ofensivo a un Maipú que extrañaba demasiado la ausencia (por lesión) de Leonardo Torres.
Pero Alumni también tenía lo suyo. Parado para jugar de contragolpe, los cordobeses desprendían a Godoy y Bolatti, aunque estos no alcanzaron a hacer daño en la última línea cruzada. También Juan Manuel Bueno, el centrodelantero de Alumni, se las ingeniaba para aguantar y darles trabajo a los centrales de Maipú.
Promediando la primera etapa, el equipo del Gringo Sperdutti se dio cuenta que debía cambiar. Entonces, comenzó a atacar por el lado izquierdo de su ataque, con el Chapa Zapata jugando casi como un antiguo “wing”, tratando de ser profundo y tirando centro, Maipú tuvo algunas situaciones que no logró capitalizar.
Con ese panorama, sin un claro dominador en cuanto a la eficacia, se fueron al descanso.
Para el complemento, Sperdutti se la jugó: mandó a la cancha un delantero (Nico Aguirre) y sacó a un defensor (Jorge Labaké), una clara muestra de que el empate no le servía demasiado a los maipucinos.
Sin embargo, Alumni no dejaba de ser un rival de cuidado. Su actitud no denotaba su último puesto en la tabla de posiciones. En un momento dado, ambos cambiaron ataque por ataque y el partido se hizo de ida y vuelta. Alumni se abroqueló bien, le cerró todos los caminos a Maipú y tuvo un par de oportunidades como para convertir.
A los 21’ Maipú avisó. Nicolás Aguirre desbordó por la derecha y mandó un centro que atravesó el área local, por el otro lado apareció Tambussi, pero el remate del delantero se fue desviado.
Parecía que no era la noche del Cruzado y, encima, los fantasmas de la caída del invicto comenzaban a revolotear.
Sin embargo, faltando un par de minutos, otra vez Aguirre desbordó a toda velocidad por la derecha y envió un centro para la aparición goleadora del Flaco Reinoso. El grito fue todo un desahogo que tuvo varios significados. Era triunfo, punta en soledad y el dato no menor de estirar el invicto en casa a 53 partidos. Sergio Río - srio@losandes.com.ar