Pobreza de datos

domingo, 04 de octubre de 2009
Pobreza de datos

Por Alejandro Trapé - Economista - Socio Director de A+C Consultores. Director de la Carrera de Economía (FCE-UNC)

Los datos de pobreza dados a conocer por el Indec hace unos días volvieron a generar la polémica: sólo 13,9% de los hogares argentinos son pobres. ¿Refleja esto la realidad de la Argentina 2009?

A simple vista parece que no. Basta recorrer las calles, hablar con la gente, ver los comercios y reunir algunos datos (no oficiales), para intuir que la información no es verdadera. Basta ver que el empleo ha disminuido y que los precios han aumentado más rápido que los salarios, para intuir que no es cierto lo que dice el Indec.

Sin embargo, hay tantas opiniones y datos sueltos que uno no sabe cuál utilizar para refutar los dichos oficiales. Se sabe que la pobreza es mayor a 13,9%, pero no se tiene claro cuánto.

Para poder saber cuánto es hoy la pobreza necesitaríamos contar con el valor correcto de una Canasta Básica y luego cotejarla con los ingresos de la población, en cada zona y en cada provincia. Este es un trabajo arduo y que requiere de un cúmulo de información de difícil obtención en un plazo breve.

Sin embargo, podemos utilizar una metodología indirecta que, si bien no será exacta, nos podrá mostrar una aceptable aproximación al problema y a los números. En tal sentido, en esta breve nota pretendo hacer un aporte sencillo, pero que permita ir un poco más allá de la simple intuición.

Usando razonamiento económico básico, unas pocas herramientas estadísticas sencillas y datos históricos de Argentina desde 1983 hasta 2007, se puede decir algo más con fundamento.

Lógica e instrumentos

Si se usa el razonamiento lógico, se comprende que la pobreza debe tener relación fundamentalmente con dos variables: el desempleo y el salario real.

Si medimos la pobreza como “pobreza de ingresos” (en términos sencillos, se considera “pobre” al hogar que con su ingreso total no puede comprar una “canasta básica” de consumo, que se define previamente), es lógico suponer que:

- Más desempleo implica más pobreza, porque más personas pierden su ingreso.

- Menos salario real implica más pobreza, más personas no alcanzan a comprar la canasta básica.

No puede ser de otra manera y pensar en relaciones distintas es forzar la lógica.

Si se usan herramientas estadísticas sencillas y datos de la historia argentina respecto de estas tres variables, se llega a dos conclusiones:

- En primer lugar, aquella intuición es confirmada plenamente por los números: cuando sube el desempleo y baja el salario real, sube la pobreza .

- En segundo lugar, esas dos variables explican casi todos los movimientos de la pobreza (en rigor, más del 80% del movimiento en la pobreza se explica por movimientos en esas dos variables ).

Usando algunas técnicas y los datos se puede encontrar una fórmula sencilla que relacione las tres variables. No será una relación exacta, pero los resultados nos dicen que será aproximada en más de un 80%.

Construí esa fórmula y para ver si era adecuada (en jerga técnica: “si estimaba bien”), la usé para estimar con ella el porcentaje de pobreza para cada año entre 1983 y 2006, y comparé ese valor con el que informaba el Indec (o sea la pobreza real, porque hasta ese momento el Indec no mentía).

El gráfico adjunto muestra la buena noticia: nunca mi estimación se apartó más de 3,5 puntos del valor real. Significa que si bien mi fórmula no es perfecta, pero es bastante buena para estimar el valor de la pobreza (en jerga técnica: “provee un buen ajuste”, en el gráfico: hasta 2006 mi estimación acompaña bien a la verdadera serie).

Un aporte a la discusión

Entonces hice la estimación final: usé la misma fórmula para estimar la pobreza en el lapso 2007-2009 (desde que el Indec fue intervenido), usando los valores de salario real y de desempleo que nos da el mismo gobierno (aunque sé que también están manipulados, pero fui indulgente con eso).

El resultado fue un nivel de pobreza del 25,6%, es decir, doce puntos más que el dato del Indec. O mi fórmula empezó a estimar mal de repente o el dato que da el Indec se está quedando corto desde 2007 en adelante (notar cómo se separan las líneas del gráfico, la del Indec va para abajo y la mía hacia arriba).

Ese 25,6% es el dato que quiero aportar a la discusión.

¡Pero cuidado! No digo que este sea “el dato correcto e indiscutible” porque no he medido la pobreza con la metodología específica que debe utilizarse (encuestas, valor de canastas, etc.).

Lo calculé de una forma “indirecta”, pero usando una lógica irrefutable, instrumentos estadísticos probados e información de nuestra propia economía (de antes de 2007, cuando aún era confiable). Puede tener algún sesgo, pero es una pauta, una guía.

Para terminar, si en la serie 1983-2006 había corroborado que mi estimación nunca se aleja más de 3,5% del valor real de la pobreza, significa que si bien el 25,6% debe ser tomado como un estimativo, lo que es seguro es que 22% es un “piso”. La pobreza en Argentina no puede ser menor que ese valor.

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