Según contó el futbolista lasherino “Pelado” Molina, los avances que ha tenido son muchos. “Pienso seguir esforzándome”, aseguró. Foto: Walter Moreno / Los Andes.
Él comenzó a los 10 años a jugar al fútbol en el Club Huracán Las Heras. Pasó por todas la inferiores, fue a equipos de otros departamentos de la provincia e incluso estuvo seis meses en un equipo de Chile.
Con un excelente estado físico y un alto nivel de compromiso, responsabilidad y exigencia, Gustavo “El pelado” Molina (27) creció y se afianzó en su carrera deportiva. Hasta que el 12 de enero la vida le puso un nuevo desafío: sobreponerse a un ataque cerebral.
Mientras se entrenaba y de repente, Gustavo sintió que su pie izquierdo se trabó en la superficie de la cancha. Pensó que era la zapatilla, que tenía la punta de la suela despegada, pero no fue así.
Siguió intentando sacar el pie del suelo, pero no pudo y comenzó a notar que sólo la parte derecha de su cuerpo le respondía. Recibió de inmediato asistencia y los estudios indicaron que tuvo un ataque cerebral. Por eso hoy, en el Día Nacional e Internacional de esa patología, cuenta su testimonio para informar y prevenir.
Nueve meses después, el futbolista volvió a entrenarse en Huracán Las Heras y asegura que lo vive como un paso más en su proceso de rehabilitación. “Hoy mi objetivo no es volver a jugar y sí mejorarme completamente. Los avances que he tenido son muchos y pienso seguir esforzándome en eso”, contó desde el living de su casa también en el departamento lasherino.
Después de haber estado cinco días en terapia intensiva, quince en sala común y llegar a su casa en silla de ruedas, Gustavo afirma que aprendió a sortear obstáculos con una combinación infalible: paciencia más trabajo. “Imaginate, un día estás ganando un torneo importante -jugaba en Maipú- y después te tienen que dar de comer en la boca; es terrible”.
Pero esta situación pertenece al pasado, porque hace dos semanas volvió a entrenarse junto con los jugadores de Huracán, de martes a viernes por la tarde; y, además, todas las mañanas va a fisioterapia en el agua. Y como si esto fuera poco, maneja su automóvil.
“Estos progresos tienen una clave: mi familia. Roberto (mi papá), Vilma (mi mamá) y mis dos hermanas menores, Analía (24) y Daniela (23) junto con mi novia Carmen nunca me dejaron solo”, recalcó Gustavo. También los abuelos y los tíos acompañaron en la recuperación. “Mientras que los que estaban conmigo cuando ganaba partidos se alejaron”, recordó.
Causa de discapacidad
Según los datos registrados en www.ataquecerebral.org.ar, en la Argentina alguien sufre un ataque cerebral cada cuatro minutos. Esta afección es la segunda causa de muerte y la primera de discapacidad en adultos. En el país, las cifras van de la mano con el aumento de la aterosclerosis, la hipertensión y la diabetes.
También en los últimos años se ha visto que el stroke da en personas más jóvenes. Según las últimas investigaciones, mucho tienen que ver el sedentarismo, la cocaína y la obesidad (ver aparte).
El neurólogo Humberto Chade explicó que mientras más rápido se asiste a una persona que tiene un ataque cerebral quedan menos secuelas. “Esta afección se produce cuando hay una pérdida repentina de flujo sanguíneo cerebral (isquémico) o hay sangrado (hemorrágico) en la cabeza”, argumentó el profesor emérito de la UNCuyo.
Una importante ventaja que tuvo Gustavo fue justamente la rápida atención, ya que en el club en el que jugaba en el momento que le dio el ataque cerebral, Maipú, lo atendieron rápidamente el kinesiólogo y el médico.
Un ataque cerebral puede dar síntomas premonitorios, ante los que hay que consultar inmediatamente, completó Chade.
“Se pueden presentar problemas para hablar, la visión se puede tornar confusa (se ven estrellitas), mucho dolor de cabeza, dificultad para mantener el equilibrio y sensación de adormecimiento o parálisis repentino en alguna parte del cuerpo”, enumeró el también profesor titular de Neurología de la Universidad del Aconcagua.
Es importante conocer esto, señalan desde la Sociedad Neurológica Argentina (SNA), para que la población consulte. Según indican desde esta institución, el promedio local de ataques cerebrales, que necesitan atención inmediata para reducir el riesgo de muerte o de discapacidad, es de 130 mil casos por año.
“Decidí dar mi testimonio porque es fundamental que la población conozca los síntomas de esta enfermedad. No soy ejemplo de nada, únicamente quiero mejorarme bien y que mi familia esté feliz”, recalcó Gustavo.
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