La Municipalidad de la Ciudad de Mendoza deberá pagar ahora por un accidente ocurrido en 1998, cuando se intentaba reordenar el trazado del barrio Olivares y se avaló la mudanza de una familia a una casa que, según los inspectores de esa época, estaba habitable.
Una pared de la casa “habitable” se derrumbó mientras dos chicos jugaban en el patio: uno resultó con graves heridas y otro murió.
Según el fallo, la familia vivía en la calle Principal desde hacía cuatro años.
“La Municipalidad venía gestionando la erradicación parcial de esa zona con el propósito de abrir una calle que permitiera la circulación vehicular, teniendo en cuenta que se trata de un barrio con trazado irregular de calles y a este fin buscaba desde unos meses antes del suceso, alternativas habitacionales para los pobladores que resultarían afectados, entre los cuales se hallaban sus mandantes. Para ello se desarrollaron diversos estudios y propuestas a sus habitantes, entre ellos los actores”.
Previa inspección, la familia fue mudada con coches municipales a una casa que en teoría se hallaba en buen estado.
“Al segundo día de mudanza, y por el pésimo estado de conservación en que fue entregada, en momento en que un grupo de niños jugaba en el patio de la casa, una pared medianera se desplomó y aplastó a los menores J. J. G. C. y P. A. M. causándole gravísimas heridas al primero y tan severas al segundo que pocas horas después falleció a causa de ellas”, dice el fallo.
Ahora, según la sentencia de la jueza Fernanda Salvini de Mussi , el municipio deberá pagar 305 mil pesos más los intereses que correspondan por año transcurrido.
Serán sepultados en el cementerio de San Martín. Las donaciones, a la parroquia del lugar.
La pequeña Shiloh padecía sirenomalía, un trastorno que sólo se produce en uno de cada 60.000 nacimientos. Cuando nació, los médicos sólo le dieron unos días de vida. Además de tener las piernas unidas, la “niña sirena” carecía de órganos genitales y de colon.