Mendoza, sin voz ni voto en la Nación

martes, 27 de octubre de 2009

Por Carlos Salvador La Rosa - clarosa@losandes.com.ar

Ayer tres diputados nacionales kirchneristas que fueron votados por el distrito Mendoza, se sublevaron a la vez contra el gobernador Celso Jaque y el vicegobernador Cristian Racconto. Antes, Racconto había criticado a todos los legisladores oficialistas mendocinos por no defender los intereses locales en el tema de la promoción y los diferimientos impositivos. Por su parte, Jaque y Racconto han devenido la versión local de la dupla Cristina Kirchner-Julio Cobos, diferenciándose entre sí hasta por cuestiones castratorias.

Es muy difícil encontrar hoy dentro del peronismo mendocino a un dirigente que piense igual al otro. Todos están contra todos. Los efectos de la colosal derrota del 28 de junio se multiplican mes a mes, y nada indica que esta carrera decadente se detendrá, porque nadie parece capacitado para frenar una debacle en la que lo único que importa es el sálvese quien pueda.

Los diputados nacionales peronistas por Mendoza ayer apelaron a la última tabla de salvación que suponen los mantendrá unidos: la defensa a libro cerrado de un supuesto “proyecto nacional” (que se parece mucho al proyecto puramente personal que hoy encara Néstor Kirchner, el único que hace política en la Argentina, al haber logrado que el resto de la clase política se rinda a sus pies o se limite a mascullar sus impotencias).

A ese supuesto “proyecto nacional” le opusieron lo que dieron en llamar la visión “mendocéntrica”, eufemismo con el que se critica a todo mendocino que se niegue a creer que el gobierno central sea un defensor acérrimo de nuestros intereses locales y que por eso hay que decirle sí a todo. Es que quizá, a algunos de nuestros políticos más que “mendocéntricos”, lo que les gusta es ser “céntricos”. Pero eso no lo pensamos sólo nosotros, los que somos caratulados de mendocinos chauvinistas y aislacionistas.

Como ya lo hemos citado un millón de veces, si hay un político que desde siempre conoció íntimamente a sus pares mendocinos, ese es Néstor Kirchner, quien un mes antes de que fuera candidato presidencial -allá por inicios de 2003- brindó en Mendoza la siguiente contundente opinión, que seguramente no debe haber cambiado un ápice: “Mendoza y Santa Cruz son dos de las provincias más perjudicadas por los subsidios a la promoción industrial en el interior del país. Yo no niego los méritos de San Luis, pero Rodríguez Saá hizo lo que hizo gracias al enorme perjuicio económico que ustedes sufrieron. Pero eso no es culpa de los puntanos, sino de que los dirigentes mendocinos no defienden lo suyo como corresponde".

"A nosotros nos pasó lo mismo con Chubut y Tierra del Fuego. Pero creo que la peleamos mejor. Lo que me extraña de Mendoza es la gran tentación que sobre la mayoría de sus dirigentes ejerce el centralismo porteño. Ustedes supieron tener, hace pocos años, la clase dirigente más prestigiosa y más inteligente del interior del país, pero uno a uno fueron sucumbiendo a los intereses de Buenos Aires y el pueblo de Mendoza los fue repudiando o dejando en el olvido. Me cuesta comprender lo que les ha pasado. Es extraño, pero los representantes mendocinos hablan de federalismo acá y se bajan los pantalones allá. Eso en Buenos Aires es un secreto a voces, nadie lo ignora”.

Ese Kirchner que a principios de 2003 destrozaba a los políticos mendocinos por sucumbir a los intereses centralistas, a fines de 2003 -ya como presidente de la Nación- emprendía su primer ataque contra Mendoza a favor de las provincias “promocionadas”, que poco tiempo atrás criticaba. Pero no por ello cambió su concepción de que los políticos mendocinos son los más sumisos de todos. Por eso prefirió contentar a los menos sumisos, como los sanjuaninos, puntanos o riojanos.

Para Kirchner, lo que él llama “políticas activas” son nada más que el otorgamiento discrecional de subsidios a troche y moche, con los cuales fue construyendo toda una maraña impositiva en la que la única forma de acceder a algún recurso es subordinarse políticamente a él.

Con esa lógica demostrada hasta el hartazgo, muy difícil sería que el kirchnerismo se opusiera a las promociones y diferimientos en Cuyo o en Tierra del Fuego. Por eso es fundamental que nuestros representantes se planten firmemente, porque sino -aunque nadie se anime a decirlo explícitamente- estos regímenes subsidiadores no morirán jamás. Ni en el 2012 ni en el 5000, y eso lo saben todos.

A Jaque le encanta convocar a pactos por la seguridad o tener consejos de ilustres de todo tipo, pero esta vez tanto las organizaciones empresariales o sindicales como su vicegobernador y hasta sus propios legisladores nacionales lo acusan de no convocar a nadie para que Mendoza tenga una sola voz en la cuestión de los subsidios a las provincias vecinas. Por lo que ayer le terminó de explotar todo.

Aún así, intuimos que no por eso dejará de seguirle siendo leal a Kirchner, pero todavía tiene la oportunidad de elegir entre uno de los dos Kirchner posibles: ese de principios de 2003 que les decía a los mendocinos que no fueran zonzos, o ese que desde fines de 2003 -y hasta la fecha- no cesa de hacernos zonzos.

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