Mirador. Desde la terraza de la Municipalidad de Capital, bautizada Gerardo Américo Andía, la vista del Barrio Civíco es un privilegio para turistas y mendocinos. Fotos: Orlando Pelichotti
La aguja imantada de la sección “Por los barrios” giró sobre su eje y se detuvo en el suroeste de la trama urbana capitalina, donde se levanta el Centro Cívico de Mendoza, calificado por el experto arquitecto y patrimonialista Jorge Ricardo Ponte, “como la obra urbanística más grande e importante de la provincia”.
Esa fue la invitación a recorrer la formidable estructura espacial de unas 20 hectáreas, donde se combinan toneladas de cemento y miles de m2 de naturaleza, que convierten al sector en un parque General San Martín en miniatura.
Empezamos la travesía por una placa que se ubica a un costado de la explanada de la Casa de Gobierno, donde se explica que todo el conjunto tiene la declaración de Patrimonio Cultural de la Provincia. El homenaje (gestión Rodolfo Gabrielli) va destinado a quienes en la década de 1940 hicieron posible la construcción del Barrio Cívico, que es otra denominación de esta parte de la Ciudad Nueva.
Han explicado Ponte y otros estudiosos, que este centro político y administrativo fue concebido por el equipo ganador del famoso Plan Regulador de 1941, “contratado para asesorar, dirigir y realizar los planos de los principales edificios” que hoy vemos en la zona.
Fue el autor del proyecto urbanizador y de las edificaciones iniciales del conjunto, el arquitecto Alberto Belgrano Blanco. Gobernaba Faustino Picallo, en plena década peronista. Por razones cuya explicación extenderían más de lo prudente este trabajo, aquél grupo que ganó el concurso no llegó a ejecutarlo y fue el urbanista Belgrano Blanco quien se desprendió del resto y logró, siete años después, poner en marcha la visionaria idea.
Se pensaba entonces en un Centro de Gobierno, que incluyera las sedes del Ejecutivo y los ministerios; un palacio judicial, y otro para la Legislatura. Solamente se hicieron los dos primeros y la Casa de las Leyes no se concretó nunca. Hoy un cartel ubicado en el Jardín de Rosas, muy cerca de calle Perú, reza: “Sitio reservado al futuro palacio legislativo”. Pero nunca se hará.
La Casa de Gobierno se inauguró en 1951 y el Palacio de Justicia, en 1966. “El arquitecto Belgrano Blanco siguió el modelo internacional neoclásico de los edificios oficiales”, aclara la completa Guía de la Arquitectura (2005).
Pero volvamos, y mucho, en el tiempo. El Centro Cívico de Mendoza se levantó en terrenos que pertenecieron a un ícono agrario-industrial-cultural de la provincia, la Quinta Agronómica, con viña, chacras (regadas por la acequia Allayme), invernáculo y bodega.
Para rastrear el pasado de las 20 hectáreas de edificaciones, césped y sombra, tal como las conocemos hoy, nos apoyamos en la investigación realizada por el ingeniero agrónomo Francisco Alejandro Melis. Su abuelo, Antonio Melis, fue el mecánico electricista del antiguo establecimiento.
El inmenso predio fue comprado por el Gobierno provincial a los descendientes de Manuela Rosas de Corvalán y de Cirilo Godoy, allá por 1872 (11 años antes que naciera Los Andes, gobierno de Arístides Villanueva). Sin embargo, un año después, el descampado es cedido a la Nación (presidencia Sarmiento), pero en 1887 vuelve a la provincia, aunque por poco tiempo, porque en 1896 se hace otro pase al Estado federal y en 1897 (gestión Francisco J. Moyano) se
inaugura la Escuela Nacional de Vitivinicultura. ¿Dónde estaba ubicada? En el actual emplazamiento del Palacio Policial y playa adjunta. De allí egresaron 40 generaciones de enólogos (citamos a Isaac Flichman, Pacífico Tittarelli, Luis Filippini y Luis Pincolini, entre otros). El establecimiento tenía una bodega (1900-1904).
El único edificio que existe de aquél entonces, principios del siglo XX, es la actual Enoteca (Centro Temático de Vino), al lado del Centro de Congresos y Exposiciones, sobre calle Peltier. Además, en esa propiedad, y de 1939 a 1953, funcionó la Escuela de Agronomía, que luego se convertiría en la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNCuyo.
El parque del Centro Cívico contiene grupos forestales muy antiguos, como pinos canarios, moreras, plátanos, cedros, tilos y hasta un ceibo en el bulevar de Pedro Molina. En total, unos 5.000 forestales, que cuidan, junto con el césped y las flores, personal de Parques y Zoológicos, que resulta escaso y con equipamiento escaso.
Los usuarios de este entramado de cemento y verde, son variados. Algunos transitan hacia las oficinas, indiferentes; otros, reclaman más protección para el entorno. A Romina Zampieri, Nerea Chiarolla y David Terranova, alumnos de la Escuela del Magisterio, les agradaría ver vigilancia policial e higiene. Otros grupos humanos utilizan el “playón de los helicópteros” para hacer deporte, como “Las Molineras”, integrantes de un equipo de fútbol femenino, a las órdenes del entrenador Leandro Alvaro.