Pese a que pasaron más de treinta años de mi ingreso al diario, siento que el tiempo ha pasado velozmente. El vértigo propio de la tarea del periodista hace que no nos demos cuenta muchas veces de esta situación.
Sin embargo, tuve la suerte de experimentar todos los cambios tecnológicos y cada uno me dejó una enseñanza.
Tal vez el que más me atrapó fue aquel de las teletipos, las viejas e inolvidables Olivetti, las linotipos, las galeras, las cuartetas húmedas en las que se imprimían las notas para que fueran a la Corrección; y la calidad de los tipógrafos, que leían al revés y cambiaban las palabras con errores, previamente marcados por los correctores. Un trabajo artesanal que se realizaba a una velocidad sincronizada con los tiempos de cierre de la edición y el arranque de la rotativa.
Para los viejos de esa época, una costumbre; para mí, una proeza...
De esa época recuerdo el Mundial de fútbol ’78. El trabajo de cobertura que se hizo en Mendoza como subsede, con todos los elementos disponibles del momento. Un hecho deportivo sin precedentes que marcó un hito en la tarea periodística, por toda la gente involucrada y las nuevas formas de manejar la información para que llegara a todo el país y el mundo.
Hasta que el tiempo dio paso al avance tecnológico y llegó el offset, la fotomecánica, y una impresión más moderna.
Tiras y tiras de papel impreso con las notas ya medidas en su extensión en centímetros, que se amontonaban sobre los tableros de los armadores, quienes con una práctica envidiable cortaban y pegaban sobre las páginas maquetadas sin saltearse ninguna. Asombroso.
También la TV había avanzado en su tecnología y para entonces pudimos ver ganar a Gabriela Sabatini el Abierto de tenis de los Estados Unidos en vivo y en directo y luego escribir las crónicas para nuestros lectores sin tener que esperar los envíos de las agencias de noticias. Una manera de ganar tiempo en la edición.
La tecnología dio otro paso más importante aún y hoy tenemos la computadora, internet y todo lo que la cibernética pone al servicio del periodismo. Por ahora, lo máximo.
Así nos convertimos en cibernautas y podemos seguir por internet un partido de Emanuel Ginóbili en el básquet de la NBA, o de Lionel Messi en el fútbol de España, o disfrutar con el tercer puesto de Los Pumas en el campeonato Mundial de rugby de Francia, como si estuviéramos ubicados en el palco vip de un estadio.
Pero todo sigue siendo tan fugaz que mañana ya es pasado, el futuro lo estamos usando a diario, y el hoy es parte de la historia.
Nuestro diario nació ligado a la noción de política, pero aquella enfocada al bienestar de la sociedad.
Tal vez han cambiado el vocabulario y la forma de presentar estas noticias, pero las tragedias no sólo siguen sucediendo, sino desgraciadamente aumentando. Algunos casos pasaron a la historia.