Muchos de quienes ejercen la profesión de periodista siguen considerándola irreemplazable en su aptitud de curar males sociales, dar expresión a los que padecen injusticias o simplemente contar casos que ennoblecen o generan placer, alegría y buenos sentimientos.
A grandes rasgos ese es el ADN del periodista y su función, sin desconocer que ha gravitado mucho la evolución tecnológica al ir modificando los sistemas de recolección y transmisión de noticias. Sin embargo, sus fundamentos son los mismos ahora que hace 20, 30 o más de 50 años: curiosidad, pasión, compromiso e interés por sucesos o historias de vida que sirvan para mejorar el de por sí complicado tránsito por la terrenal superficie.
La Segunda Guerra y el Sputnik
El experimentado periodista Alfredo Del Giusti (71, ex secretario de redacción del otrora diario Mendoza), ya jubilado, cuenta una graciosa anécdota de tiempos pretéritos, titulada "Directamente del frente". Durante la Segunda Guerra Mundial, el diario mendocino La Palabra, desaparecido hace varias décadas, no contaba con servicios informativos internacionales. Sin embargo sus pizarras en la vereda congregaban mucho público bajo el título "Noticias directas desde el frente". Cruzando la calle estaba la corresponsalía del diario porteño La Prensa y un colaborador de La Palabra caminaba hasta allí, tomaba apresuradas síntesis de las noticias, volvía a la redacción y las reproducía en sus propias pizarras, redactadas en forma diferente pero conservando la sustancia ¿Eran o no directamente del frente?
Proveniente del mismo veterano hombre de prensa es también el ejemplo del lanzamiento al espacio del primer Sputnik soviético (24 de octubre de 1957), que fue recibido en las redacciones de todo el planeta mediante la telegrafía. En los diarios mendocinos de entonces, un empleado de Correos (telegrafista) hacía el turno recibiendo a través de los auriculares las señales de sistema Morse que llegaban desde Moscú. Eran transmitidas en todos los idiomas por la agencia soviética Tass.
Lo urgente y la primicia
¿Cómo se enteraban de las noticias y las cubrían los componentes de una redacción antigua? Un esquema simplificado nos da la siguiente respuesta: existía una agenda de actos o situaciones previsibles; los imprevistos se recibían a través del teléfono, de las radios, y se resolvían en el momento. Las conferencias de prensa ofrecían también muchos títulos.
Para los hechos de la llamada crónica roja, en aquella época la Jefatura de Policía emitía un parte en papel a mediodía y otro a la tarde, con información de diferentes hechos como robos, asaltos y accidentes de tránsito. Por supuesto, estaban los imponderables: asesinatos e incendios, con cobertura e iniciativas propias desde las redacciones.
Los soportes técnicos eran las máquinas de escribir Remington (cuando vino el cambio a la Olivetti fue una fiesta), cuartillas (o sea el papel de retazo de las bobinas de impresión), que se abrochaban en forma de anotador, y biromes. No era época de grabadores y todo se escribía a mano (entrevistas, reuniones de prensa, anuncios, etc).
Jorge Enrique Oviedo, ex director periodístico de Los Andes y por mucho tiempo jefe de Noticias del decano de la prensa cuyana, confesó que no recordaba que un funcionario o entrevistado haya desmentido lo escrito por los periodistas, apelando a la remanida frase de ahora "fuera de contexto". No hace mucho falleció José Más Alós, integrante de este matutino por más de 30 años. Terminó su carrera en pleno debut de la computación, pero nunca utilizó una PC ni grabó sus entrevistas; sin embargo, si se hubieran guardado sus apuntes, serían una fuente de registro histórico documental de enorme valor.
Como decíamos, hace muchos años que dejó de sentirse el repiqueteo de las máquinas de escribir en las redacciones (en el caso de Los Andes a principios de los '90).
Norma Sibilla, redactora de las secciones Gremiales y Política de los años '70 de Los Andes, no sólo trascendía como talentosa periodista, con agudo punto de vista, difícil de digerir por parte de los funcionarios de turno, sino que además acreditaba una condición práctica relacionada con los tiempos de entrega de los materiales: tenía una asombrosa rapidez sobre el teclado de su Lexicon 80.
Un gran salto
No había offset ni la moderna transferencia digital por microondas de la actualidad. La composición era tipográfica y se hacía en las linotipos, manejadas por un teclado.
En Los Andes, hasta bien transcurrido el siglo XX, el taller de composición y la imprenta estaban en los fondos de la propiedad, sobre calle Primitivo de la Reta. Se sentía arrancar las máquinas impresoras desde cualquier parte del edificio. El diario del día siguiente estaba concluido y el de mañana empezaba a ser prioridad.
La aparición de las teletipos en la década del '70 fue un gran acontecimiento. Las máquinas hacían su trabajo, recibiendo las señales de Morse y transformándolas en texto, que luego pasaba a la sección encargada de elegir los miles y miles de despachos recibidos desde todas las latitudes.
Mucho antes de este proceso setentista, se había producido la irrupción de la televisión, que comenzaba a transmitir instantáneamente en todo el mundo lo que ocurría en los más variados y diferentes escenarios, teniendo como ejemplo clásico la llegada del primer hombre a la Luna (20 de julio de 1969). A partir de entonces empezaron a recibirse imágenes fijas de sucesos relevantes de cualquier rincón de la Tierra.
Entre las agencias emisoras se encontraban United Press International (UPI), Associated Press (AP), Reuter y otras tantas. Y después vino el color, que transformó en más atractivas las fotografías de la portada y el interior de los diarios. Las máquinas impresoras hoy permiten editar miles de ejemplares en minutos, pues cada vez se modernizan más.
Hoy ya no nos sorprende la edición digital de los diarios, que se puede consultar por internet antes de que la edición en papel esté en la calle y que se actualiza permanentemente.
Nuestro diario nació ligado a la noción de política, pero aquella enfocada al bienestar de la sociedad.
Tal vez han cambiado el vocabulario y la forma de presentar estas noticias, pero las tragedias no sólo siguen sucediendo, sino desgraciadamente aumentando. Algunos casos pasaron a la historia.