La jueza Elsa Galera aparece otra vez comprometida.
La jueza de familia, Elsa Galera, fue protagonista excluyente de la última jornada del juicio por el asesinato y violación de la pequeña Micaela Reina (12). La madre de la víctima declaró ayer ante la justicia, afirmando que la magistrada nunca la recibió y que no le creyó que su hija estaba en peligro.
Tampoco ordenó allanar la casa del padre de la niña, Alejandro Prádenas, quien está siendo juzgado por el crimen junto a su hermano. Por este caso, Galera fue salvada por la corporación judicial de enfrentar un Jury de enjuiciamiento.
Por estos días la Legislatura se ha mostrado de acuerdo con iniciar un nuevo proceso, aunque por otro caso, correspondiente a la muerte de otra menor.
La madre de Micaela contó que después de que desapareció la niña, fue a la comisaría Sexta, y enviaron un móvil policial a la casa de Prádenas pero el hombre le dijo que no tenía a la pequeña.
Luego la mujer realizó una denuncia donde advirtió las sospechas que tenía de su ex pareja.
Entonces, la responsable del Quinto Juzgado de Familia, Elsa Galera, fue notificada por la policía. Según Reina, ella estaba en la comisaría cuando Galera se comunicó con el responsable de la comisaría y le dijo que si la niña estaba con el padre no corría peligro.
La mujer, en ese momento le explicó al uniformado que era una persona muy agresiva. Frente a esto, la jueza le indicó que volviera al día siguiente, al mediodía, para poner otra denuncia.
Actualmente, Galera ha comenzado a transitar el camino de su segundo pedido de Jury por presuntas irregularidades en un caso judicializado que terminó con la muerte de Andrea Abalos, una niña de 2 años. Por el caso Micaela Reina, a la jueza se le inició un Jury en 2007 pero fue desestimado por los miembros de la Corte y algunos legisladores.
Jueza incrédula
"La doctora (por Galera) no me creía", le dijo Reina a los jueces de la Quinta Cámara del Crimen.
La mujer concurrió al Juzgado de Galera el lunes posterior a que la niña desapareciera y no fue atendida por la magistrada sino por su secretario.
Al declarar, advirtió que Prádenas le había dicho ese mismo día "si querés a tu hija te la voy a entregar en un cajón".
En el juzgado le tomaron declaración a Prádenas y el hombre negó tener a la niña, por lo que el secretario le dijo que no podían hacer nada.
Marta también contó que su hijo mayor, Víctor, pasó por esos días frente a la casa de Prádenas y por una ventana vio a la niña atada en una silla, junto a una cama. "Vení, sacame de acá que mi papá me quiere matar", le dijo al joven que rompió los vidrios y pateó la puerta hasta que el dueño de casa llamó a la policía.
La mujer también contribuyó con otros datos que resultaron de interés: una de sus hijas más pequeñas habló con la hija de Prádenas y ésta le dijo: "Mi papá la tiene atada a Micaela en la casa".
Repitió el testimonio de una vecina, cuya hija dijo haber visto a Prádenas llevar a la niña a su casa.
En cuanto a la relación con Prádenas, además de decir que estaban separados después que él la golpeara, indicó que lo había denunciado varias veces por hechos de violencia pero no le habían tomado la denuncia.
El abogado defensor, Ariel Civit, centró su interrogatorio en cuestiones ajenas al crimen por lo que, en un momento, el tribunal le advirtió que no le preguntara a la mujer por su vida privada.
El letrado le preguntó si no sospechaba de Eduardo Duarte -una ex pareja de la mujer- o de un vecino que intentó abusar de las hijas. En ambos casos, la mujer negó conexiones de estas personas con el homicidio.
Hoy confirmaron que se trata de Marcos Cardozo, el chico de 13 años que había desaparecido en agosto. Lo hallaron en el río Mendoza desfigurado y hoy los forenses confirmaron que es él.