Un preso que está en el penal de Boulogne Sur Mer apareció herido en su pabellón y fue enviado al Hospital Central donde pidió que no lo operaran y que lo llevaran de vuelta a la cárcel; algo que no ocurrió; además, según los médicos de ese nosocomio, el presidiario habría sido quien se infringió las heridas.
El caso comenzó ayer a las 8 de la mañana, cuando en la policía se enteraron de que un interno de la cárcel de Boulogne Sur Mer, llamado Walter Braccamonte, presentaba una evisceración a la altura del tórax.
Una vez en el Hospital Central, un médico de apellido Avar, indicó que el cuadro de Braccamonte era delicado ya que corría riesgo de muerte y que era necesario someterlo a una operación; sin embargo, curiosamente, el propio preso indicó que quería regresar al penal.
Obviamente que no le hicieron caso y hacia la tarde, el preso fue operado. Del mismo modo, y de acuerdo con lo informado por fuentes policiales, el propio Braccamonte habría sido el autor de las heridas que presentaba.
El curioso caso del preso que se habría autolesionado y que después pretendía ser devuelto nuevamente a la cárcel, quedó bajo la órbita de la Oficina Fiscal 2.
Ocurrió en agosto.La religiosa fue revisada, pero no se detectaron rastros de la violación. Igual, ese día, los médicos le hallaron un corcho en la vagina, algo que se supo ayer.
Un hombre, amigo de uno de los acusados, dio otra versión del crimen de Micaela, pero no quiso revelar de dónde sacó los datos. Entonces lo detuvieron. El juicio continúa el lunes.