Un cargamento similar a este era extraído en Ugarteche. (Archivo)
Un hombre que fue demorado ayer acusado de robarle a YPF caños de un oleoducto en desuso de Luján de Cuyo aclaró ante Los Andes que no se trata de un delito y que tiene todos los avales para hacerlo.
Gastón Irusta Machado es el dueño de una empresa que, por encargo de Vialidad nacional, desde hace dos semanas retira los caños para un estudio de impacto ambiental.
El empresario, que debió dar explicaciones ante la policía luego de se recibiera una denuncia contra él, mostró los avales que certifican que trabaja para Vialidad y que tiene el permiso de Gendarmería para trasladar los caños en camión por la ruta 40.
Irusta Machado también aclaró que no fue YPF el que lo denunció, sino "un tal Vázquez" al que no pudo identificar. Y agregó que el oleoducto no pertenece a la petrolera, sino que está "abandonado".
Ayer a la tarde, en la zona de Ugarteche, la policía llegó hasta el lugar donde varios operarios segmentaban los caños y los subían a un camión. Cuando los uniformados les pidieron los permisos correspondientes, los trabajadores mostraron los que su patrón les había dejado, pero éstos papeles eran truchos.
En ese momento llegó el encargado de la "operación", identificado como Gastón Irusta Machado, quien no pudo defender la autenticidad de los permisos y quedó detenido.
Esta no es la primera vez que a YPF le roban un oleoducto. A fines de 2008, en Junín, un grupo de delincuentes contrató camiones y excavadoras para desenterrar un oleoducto en desuso que estaba ubicado al norte de la zona de Los Barriales.
Este tipo de caños tiene un alto valor de reventa como chatarra que se suele vender a chacaritas o compra-ventas de materiales usados.
Es el número 7. La Justicia investiga los depósitos que esa repartición debería hacer mensualmente a Rentas por el pago de impuestos y sellos. Su titular fue desplazado.
La querella ve una "actitud sospechosa" de los empleados de la estación. Y la defensa dice que "no aporta nada".