Celso Jaque.
El gobernador Celso Jaque mira y mira las encuestas que -ya amarillentas- conserva en su escritorio. Ellas son de agosto-setiembre 2007, poco tiempo antes de que se impusiera en las elecciones como Gobernador de la provincia, ganándole nada menos que al tandem Kirchner-Cobos, una hazaña que parecía imposible.
Jaque contempla nostálgico esos sondeos donde el candidato del radicalismo K, César Biffi, aún se imponía contundentemente pese a la inminencia electoral. Y se imagina que si desde el llano pudo dar vuelta el destino en tan poco tiempo y derrotar a tantos adversarios ¿por qué no podrá hoy hacer lo mismo, cuando en vez de estar en el llano está en el poder, es el único referente de Kirchner en Mendoza y Cobos no pasa por su mejor momento?
Jaque intenta resurgir a partir de lo que supone el aspecto más fuerte de su personalidad: la voluntad, la persistencia. Ésa que le hizo creer que podría ser gobernador cuando ni siquiera uno de los suyos creía en esa posibilidad. Ésa que le hizo creer a los mendocinos en sus tan utópicas promesas.
Por eso, este gobernador arisco que hastiado de críticas periodísticas, silbidos populares y derrotas electorales decidió negar la realidad y encerrarse en su despacho con la única compañía de sus amigos del cuarto piso, ahora intenta tímidamente volver a salir.
Sabe que no le será fácil, pero así como para llegar a gobernador soportó con estoicismo la subestimación que recibía todos los días de todos, ahora está dispuesto a soportar con igual estoicismo las preguntas difíciles de los periodistas y se imagina, incluso, soportar con paciencia los probables silbidos cuando concurra a algún acto masivo.
A todos los golpes intentará -haciendo gala de su voluntad- devolverles una sonrisa. En busca de los amores perdidos. Hasta volverá a su anterior lucha contra la inseguridad, sólo que ahora a la utopía de 30% menos de delito en 6 meses, la reemplazará con la receta mágica de castrar violadores.
- El vicepresidente Julio Cobos rememora una y otra vez las acciones que en 2008 le dieron la gloria política cuando decidió enfrentar a los Kirchner desde dentro de su propio gobierno. Y se pregunta: “Si en aquel entonces, siendo un vicepresidente anodino, y con los Kirchner en toda la inmensidad de su poderío, pude ganarles la votación más crucial de su historia ¿por qué ahora no podré hacer lo mismo cuando ellos son los líderes políticos más impopulares de toda América y yo el más popular de la Argentina?”
Cobos repitió contra la Ley de Medios, las tácticas que lo hicieron grande cuando su voto sepultó la resolución 125. Así, llamó al consenso para ver si era posible lograr una ley de todos contra el deseo K de lograr una ley contra algunos. Reunió en su despacho a toda la oposición como antes lo hiciera con los gobernadores disidentes. Y se aprestó a repetir en el Senado algo similar a su voto no positivo.
- Ambos, Jaque y Cobos, Cobos y Jaque, están descubriendo ahora que la historia no se repite y que, al mismo tiempo, no es tan conveniente vivir de viejas glorias porque atarse a lo que fue exitoso alguna vez, puede ser la mayor garantía de fracasar con todo éxito.
Es que los rivales con los que debieron verse en los exitosas lides anteriores fueron bastante menos significativos que los que hoy tienen enfrente.
Por eso, aunque actúen igual que antes, los resultados les salen tan distintos. Porque están peleando contra enemigos que ya no existen y no están entendiendo cuáles son los enemigos actuales contra los que deberían luchar, para -a partir de ello- definir los nuevos modos de lucha. Que poco, casi nada, tienen que ver con los anteriores.
Es que Jaque en 2007 debió luchar contra enemigos muy menores a aquellos contra los que debe luchar hoy. En ese entonces sólo tuvo enfrente a la dupla Kirchner-Cobos. Pero hoy tiene enfrente nada menos que a sí mismo. Y, como es bien sabido, es mucho más difícil luchar contra uno mismo que contra los demás.
Es que Cobos en 2008 debió luchar solamente contra alguien que se venía liquidando solo: Néstor Kirchner. Mientras que hoy debe luchar contra algo infinitamente más peligroso: todos sus supuestos aliados electorales. Contra esa Lilita que dice que jamás lo votaría.
Contra ese Binner que no le acepta ni compartir una fórmula presidencial mientras no se cansa de votar leyes K, como la estatización de las AFJP, Aerolíneas o los medios. Contra los radicales que quieren sus potenciales votos pero que no lo quieren nada a él. Y hasta contra los propios cobistas que se viven matando entre sí en Mendoza o que se le dan vuelta en menos que canta un gallo como en Corrientes.
Es que, como es bien sabido, es mucho más fácil romper alianzas que construir otras nuevas. Es mucho más fácil irse de la casa de los viejos que volver a ella, sobre todo cuando el único que recibió con afecto al hijo pródigo (el padre Raúl Alfonsín) ya no vive y entonces mandan los hermanitos del hijo pródigo, nada felices con su retorno como igual de envidiosos contra el éxito que obtuvo cuando abandonó la casa paterna, éxito que suponen por demás injusto.
- En síntesis, hoy Cobos y Jaque, los dos mendocinos que están intentando resolver sus nuevos problemas con viejas soluciones son una parábola de la actual clase política nacional. Ésa en la que Kirchner no puede ser derrotado por nadie de la oposición, excepto por sí mismo.
Y ésa en la que toda la oposición que supuestamente le ganó a Kirchner el 28 de junio acaba de demostrar que su problema no es la supuesta recuperación política del santacruceño, sino la falsa creencia de que bastaba con ponerse a discutir candidaturas para 2011, preparándose a coronar una victoria electoral que nunca lograron por sí mismos, sino sólo por las torpezas del perdedor.
Es que hoy estamos viviendo una Argentina donde nadie le gana a nadie y todos pierden por sí mismos.
El gobernador sanjuanino viajó con Cristina y tendrá reuniones en embajadas a fin de conseguir inversores internacionales para la obra.
En un anexo del plan de gastos 2010 figuran solamente comunas gobernadas por el oficialismo, a excepción de San Carlos (PD). Pero la mayoría de los cortes de cinta será en 2011, año electoral, y los avances serán escasos.