Pekín. Una corte de la región china de Xinjiang sentenció ayer a la pena capital a seis hombres por homicidio y otros crímenes cometidos durante los graves disturbios entre grupos étnicos que mataron a casi 200 personas.
Un séptimo involucrado fue condenado a cadena perpetua. Las sentencias son las primeras de entre un gran número de sospechosos arrestados tras los disturbios de julio entre los uigures musulmanes y los integrantes de la mayoría “han” china, en la capital regional de Urumqi, considerados los peores enfrentamientos comunales en décadas en el país.
Xinjiang, en el extremo oeste del país, ha sido objeto de escrutinio desde la revuelta.
El anuncio de los veredictos parecía destinado a calmar a los chinos que han realizado manifestaciones en Urumqi pidiendo juicios expeditos, pero un activista uigur en el exterior dijo que las condenas sólo servirían para exacerbar las tensiones entre las etnias.
El presidente de EEUU, flamante premio Nobel de la Paz, reforzó en marzo la presencia militar en esos países. Hoy, hay más soldados allí que en los días de su antecesor.
Se trata de menores que viven cerca de plantas refinadoras de metales en la provincia de Henan. El envenenamiento por plomo daña el sistema nervioso y reproductivo, causar hipertensión sanguínea y pérdida de memoria.