Tras un largo debate, el kirchnerismo consiguió su objetivo. (DyN)
El Senado convirtió en ley esta madrugada el proyecto de Servicios de Comunicación Audiovisual luego de 16 horas de debate.
El oficialismo logró imponer cómodamente la mayoría en la votación en general (44 a 24), para luego abocarse al tratamiento en particular de los artículos, que se estimaba se extendería hasta las 6 de la mañana. Aunque algo más reñida, esta votación también se perfilaba favorable al deseo del kirchnerismo de no introducirle cambios a la iniciativa que llegó con media sanción de Diputados.
Desde el mismo comienzo del debate, a las 10.30, hora en que el Frente para la Victoria logró reunir el quórum sin inconvenientes, el clima que rodeó al recinto de la Cámara alta reflejaba que el resultado podía estar escrito: entusiasmo en el bloque oficialista y desazón en las bancadas opositoras, que en diálogo con este diario admitieron que sus cálculos más optimistas se habían derrumbado “a partir del abroquelamiento del kirchnerismo y el inesperado voto de la radical correntina Dora Sánchez”.
A lo largo del extensísimo debate, se fueron perfilando los posicionamientos tal como cada bancada lo había estimado en las reuniones que mantuvieron en las horas previas a la sesión.
El oficialismo sabía que superaría los 40 votos porque algunos senadores propios y de otras bancadas aclararon que apoyarían en general la ley, pero tomarían distancia de algunos artículos en el debate en particular (ver página 4).
La oposición, en tanto, vio frustradas sus expectativas de introducirle cambios a la norma al escuchar a la oficialista chaqueña Elena Corregido muy alineada con su bloque y anticipar el apoyo a la ley en general y en particular. “Esperábamos un escenario más parecido al de la Resolución 125, cuando Corregido votó en contra de su bloque”, admitió un senador opositor.
La ley establece topes a la cantidad de licencias que puede tener un mismo concesionario: una empresa podrá tener una licencia de servicio de comunicación audiovisual sobre soporte satelital, hasta diez señales sonoras o de televisión abierta, y hasta 24 licencias de radiodifusión por suscripción.
El dueño de un canal de cable no podrá tener uno abierto en la misma zona de influencia. La duración de estas licencias será de diez años, en lugar de los quince que comprendía la antigua normativa. El eje del debate en particular era el artículo 161, que estable un plazo de un año para que las empresas se adapten a estos límites.
Además, la ley considera a la comunicación audiovisual una actividad social de interés público, de carácter esencial para el desarrollo sociocultural de la población, y en ese sentido reparte el espectro en tercios: uno para la actividad privada, otro para el Estado y el último para las organizaciones de la sociedad civil.
En la apertura del debate, el senador kirchnerista Nicolás Fernández (Santa Cruz) rechazó terminantemente que la ley regule contenidos y advirtió que la tensión y la crispación que provocó su tratamiento “es propio de cuando se discuten intereses” económicos. “La política debe elegir de qué lado de la tensión juega, y nosotros elegimos jugar del lado de la sociedad, de los que no tienen voz, y de los usuarios”, expresó.
Su colega Guillermo Jenefes, quien pese a tener diferencias con algunos artículos firmó el dictamen que permitió la llegada del proyecto al recinto, anticipó que se opondría en algunos puntos pero votaría en general la ley, porque “la ley de la dictadura tiene que ser modificada”.
El jujeño, dueño de medios en su provincia, destacó que la “responsabilidad de firmar un dictamen en disidencia” era su obligación para “no tener de rehén bajo ningún punto de vista al bloque” al que pertenece.
El peronista disidente Carlos Reutemann fundamentó su rechazo al proyecto y llamó a los senadores a “enmendar los errores” del texto que llegó de Diputados. “Esta ley no democratiza el uso del espectro radioeléctrico, sólo cambia los actores preexistentes por nuevos protagonistas”, sostuvo.
Desde la Coalición Cívica, María Eugenia Estenssoro comparó a la presidenta Cristina Kirchner con Silvio Berlusconi, al sostener que pretende un modelo de medios “concentrados” como el que aplica el premier italiano.
La ex directora de Escuelas renunció a los dos días de su contratación. Una frase la molestó.
Impuso su número en el Senado y sancionó la norma sin ninguna de las modificaciones que reclamaba la oposición. El Ejecutivo controlará la autoridad que regirá la radio, la TV y el cable. Los multimedios son obligados a vender frecuencias en un año.