Ginebra. Suiza, con su imagen de neutralidad y tranquilidad, descubrió ahora que se encuentra aislada y mal vista, a raíz de sus problemas con el secreto bancario, sus líos con Libia, las tendencias xenófobas de su derecha populista y la detención del cineasta Roman Polanski.
"Por qué ya nadie nos ama", se interrogaba el diario helvético Le Matin, comentando los mordaces comentarios aparecidos en la prensa extranjera en los últimos días. Para el cotidiano, no cabe duda que el arresto del cineasta franco-polaco Roman Polanski cuando llegaba a Suiza, hace once días y en razón de un mandato estadounidense, fue la gota que desbordó el vaso. "Este episodio fue el pretexto para insistir en asuntos más dolorosos", dijo Le Matin.
El vehículo iba lleno de gasolina. Volcó tras un accidente de tránsito, estalló e incendió a varios coches.
Una aeronave asignada a las fuerzas de paz de la ONU se estrelló en una montaña. Seis de las víctimas eran uruguayas.