Viernes 10 de febrero de 2012 | 16:35 hs
El vampiro guatemalteco viene fascinando al continente con su “5to piso tour”, a pesar de que sigan circulando blogs con sus peores frases y los críticos frunzan la nariz. Ya cayó bajo su encanto Harvard, hoy cae repleto el Malvinas y el 15, la Bombonera.
sábado, 10 de octubre de 2009
Como una suerte de Lestat tercermundista y pop, Ricardo Arjona, en su web, dice haber resucitado cuatro veces, bajo un árbol genealógico inquietante. Pero lo cierto es que nació en Jocotenango, Guatemala, hace 45 años. Esos aires de feria ambulante que alegran su ciudad natal - donde ahora hay una calle con su nombre- trajeron a Arjona los sones de las marimbas.
"Siendo un muchacho de doce años que tocaba y escribía canciones desde los ocho, no me gustó que en el conservatorio me dijeran que iba a tener que guardar la guitarra durante dos años. Por eso la mandé al bote de la basura", recuerda de sus tiempos en la capital.
Un primer amor, un paso por la facultad y un segundo CD, lo convirtieron en este 'arjonauta', capaz de navegar sobre el limbo dulzón del pop latino, haciendo del derrape una actitud, sin ningún tipo de amarras.
¿Es o se hace? Digamos, primero, que suele tildar a sus críticos de intelectualoides o snobs, y que asume para sí una creatividad apoyada en la 'escuela de la vida'. Más doméstico que Serrat, más guarro que Sabina, introdujo en las baladas las tangas color café, la crítica a la cirugía anti age, el aerobic, la menstruación y la histeria masculina. Él es el primero en admitirlo: "Soy un músico empírico".
La invitación a Harvard, por ejemplo, (donde improvisó una charla sobre "El papel del artista en promover cambios sociales"), lo colocó en una tarima distinta.
Pero él, consciente de la brecha con la Academia, manifestó: "A la larga, el exceso de información genera ausencia de creatividad. Yo creo que sería menos compositor si hubiera estudiado. Con menos recursos, uno aprende a generar más cosas y menos complicadas. El hecho de no haber pasado por el jazz, por ejemplo, hace que mi asunto armónico sea más accesible. Me ha generado eso que sorprende a la gente: la posibilidad de dar conciertos de masas".
A los que insisten en considerarlo un cantautor de popularidad incomprensible, les dice con arjoniana desfachatez: "Estoy muy seguro de dónde vengo y la experiencia que tengo. Lo académico en exceso se puede convertir en una tara. Saber lo que dicen los libros puede ser interesante, siempre y cuando des chance a la picardía que te da la calle. Por eso a veces con los mejores alumnos de las universidades no pasa nada. Los que llegan a ser presidentes de países como los nuestros son los chantas con conocimiento".
Camuflado
Entonces ¿es o se hace? Por más que algunos lo tilden de plagiario de Sabina -de hecho, hay una especie de tratado que circula por la red con ejemplos como 'Vivo en el número 7, calle Melancolía' (Sabina), 'Vivo en la Calle Amores, piso 6 número 28' (Arjona)- sus fans tienden a despejar cualquier sospecha de cínico o chanta. "Es que tiene razón, sabe lo que dice", defienden en la calle y en los post.
Hay quien aventura la palabra 'genio', rendida ante esas metáforas tipo 'hay pingüinos en la cama'. Las fans piensan que “el tipo mal que mal tiene razón. Entiende a las minas muy bien y que su forma de decir esas semiverdades no es la más decorosa y la más directa”, tal como dice una seguidora bajo el avatar Almarias, en uno de los tantos blogs sobre el guatemalteco.
Pero resulta que el público de Arjona crece por sugestión o contagio, y sus anteriores trabajos (en especial "Jesús, verbo no sustantivo" de 1990) lo posicionan en el corazón de las masas.
Es un animal de estadio, pues tiene un olfato comercial impecable para llevar el idioma hacia un surrealismo bizarro, pegar en cada disco tres o cuatro hits, apuntar al target de las cuatro décadas y hacer lo que se le da la gana bajo títulos como "Animal Nocturno", "Sin daños a terceros" o "Santo pecado", vendiendo sin cansarse su carisma.
Es cada vez más ovacionado, sus shows en vivo son una aplanadora y en los discos exhibe un magnetismo sexual que retrotrae a la época en que el Puma Rodríguez recibía lluvia de bombachas y a Luis Miguel las chicas le revoleaban sus cadenitas de los 15. Y sí: nadie podría haber sonado mejor en la banda sonora de 'Pasión de Gavilanes'.
Claro que el otro pie, siempre, está en el marketing personal: "Diría que soy un tipo complicado, por lo menos en el ambiente discográfico. Siempre tuve mala relación con las discográficas, siento un conflicto entre lo administrativo y lo creativo. Ellos meten a todos los artistas en el mismo embudo: no importa si haces rancheras, baladas, rocanrol, ellos te quieren llevar a un programa porque lo ve todo el país. Puede ser que ese programa le dé por la cabeza a tu carrera, pero para ellos es todo popularidad, no importa que quedes jodido. Así te pueden arruinar".
Dime que sí
Más en este plano: Ricardo Arjona estará hoy pisando el escenario del Estadio Malvinas Argentinas, ante una marea de fans locales. Detalles: el comienzo del show está pautado a las 21, aunque la apertura de puertas permitirá el acceso desde las 17. Se accederá al estadio por el sur y el norte. Hay que tener en cuneta que en el sector campo estarán habilitados los baños químicos y el predio contará con servicios de ambulancias y con un operativo de 175 policías.
El público no podrá ingresar con bebidas, comestibles o cámaras profesionales ni elementos contundentes. Para quienes aún no tienen el ticket, aún hay esperanza: Mendoza Plaza Shopping vende entradas hasta las 16 y la boletería del estadio está habilitada a partir de las 10.
Es astuto. Su '5to piso tour' viene recorriendo 9 países con récord de ventas. Es, contemos, el decimocuarto trabajo de su carrera, que tiene como leit motiv el relato de un cronista que mira por la ventana desde ese departamento (supuesto y real), desde donde contempla a la sociedad, a la bailarina del sexto, a la gente que vive de rutina, a los amantes, a la mujer que provoca insomnio y a sí mismo.
Temáticas reconocibles aunque enhebradas con catorce nuevas canciones, una incursión rockera en "El del espejo" y un bonus llamado "Por si Dios me pasa factura" que sólo puede obtenerse a través de iTunes.
Ahora bien: éste es el primer disco de Arjona para el sello Warner Music; se grabó en cuatro estudios: México, Nueva York, Miami y Nashville. Como sólo él puede, conecta romance y análisis en temas como "Sin tí...sin mí" .
Y desde su panóptico, canta "La vida está de luto", en la que registra una sociedad de marionetas donde "hay de idiotas, un estadio". Por Mariana Guzzante - mguzzante@losandes.com.ar