Aventureros. Esta foto fue tomada por integrantes de la primera travesía, realizada el año pasado. Foto: Gentileza
Casi cinco meses de preparación y entrenamiento se mezclan con la ansiedad por la aventura y los nervios propios de los preparativos. Es que este grupo de 15 chicos con distintas discapacidades comenzará mañana el desafío para el que estuvieron esforzándose: pedalear para completar el segundo cruce especial de la cordillera de los Andes.
Esta travesía que los une consta de 260 kilómetros en total con tramos de marcada dificultad, pero que no lograrán -al igual que sucedió el año pasado-amedrentar a estos ciclistas que cargan en su historia ser el primer grupo de atletas especiales en realizar este recorrido en bicicleta por el paso Internacional El Pehuenche.
El contingente de deportistas está conformado por 15 chicos con discapacidades motrices, ciegos, disminuidos visuales, sordos e hipoacúsicos, retardo mental y parálisis cerebral, a los que se suman los guías de las bicis tándem, voluntarios y padres, en total 32 personas que ayudan en la travesía y colaboran con los numerosos gastos.
Al grupo inicial de chicos de San Rafael, se unieron dos jóvenes de General Alvear y uno de Tupungato que se plegó a la idea junto a su profesor tras conocer de la travesía durante los juegos Evita en Mar del Plata.
Los atletas son: Nadia Pretel que es ciega y va junto a su guía, Walter Álvarez -también no vidente-, Jesús Frías quien tiene parálisis cerebral y lo acompaña su mamá Mirta, todos ellos en bicicletas tándem; Aldana Pretel, gemela de Nadia y que es disminuida visual y Paula Pugliese que es sorda y es oriunda de Alvear al igual que Walter.
Al conjunto se suman Miguel Ilavaca, Marcos Balmaceda, Denis Forquera y Guillermo Lozano con discapacidades mentales, además de Alejandro Gutiérrez, Marcos Páez -quien tiene parálisis cerebral y su papá Justo adaptó la silla a la bicicleta para que pueda participar- , Ayelén Olate, Luis Quiroga, Humberto Morales y Marcelo Salas.
“Estamos muy agradecidos a todos los que nos ayudan para poder concretar esta travesía, los chicos han trabajado muy duro, entrenado mucho y llegan muy bien preparados para enfrentar este desafío. Es de destacar que ellos puedan concretar un cruce así”, contó a Los Andes Alejando “Lalo” Dávila, a cargo del programa de Deporte Especial del área de Discapacidad y Deportes de la Municipalidad de San Rafael y motor de esta aventura.
A él se suman un grupo de voluntarios y papás integrado por Vivian y Beatriz Cejudo, Hugo Quiroga, Fabián Sánchez, el coordinador del Discapacidad Jorge Pizarro, Alejandra Pando, Rubén Bergaglio, Justo Páez, los choferes del colectivo que los acompaña
-Ariel y Claudio- y dos señoras que han puesto un jeep estanciera al servicio de la travesía.
“Físicamente los chicos están muy bien y este año van a estrenar bicicletas”, contó Dávila quien agregó que gracias a un subsidio recibido a través de la Fundación Capricornio pudieron comprar diez bicicletas, deslizadores para la práctica de canotaje, remos y otros elementos de natación.
La travesía durará en total seis días, haciendo escalas y acampando en la cordillera y recorrerán en total 260 kilómetros. La partida simbólica será el miércoles en el kilómetro Cero ya que desde allí se trasladarán en ómnibus hasta Bardas Blancas, en Malargüe, donde dormirán en la escuela para iniciar a la mañana siguiente la travesía en bicicleta. La idea es llegar a Peralillo, en la Sexta Región en la República de Chile, donde los esperarán en la alcaldía para firmar una serie de convenios con la comuna de intercambio cultural y deportivo.
“Recibimos el apoyo de la Municipalidad que nos facilitó el colectivo y los seguros para cada uno de los integrantes del grupo”, contó Dávila, y agregó que a pesar de tener todo listo todavía les hace falta una camioneta para llevar un carro con el equipamiento. Tras alcanzar los 3.500 metros sobre el nivel del mar, iniciarán el descenso hacia la costa del Pacífico para que los chicos puedan disfrutar de una jornada en el mar y la playa.
“Estamos seguros” se llama el operativo que realizan municipales y policías y apunta a retomar antiguas costumbres, como tomar mate en la puerta, además de mejorar la iluminación y cerrar baldíos.
Mediante convenios de compraventa del campo “Las Chacras” entre puesteros y el Gobierno de la Provincia de Mendoza, se entregaron escrituras traslativas de dominio a colonos de Río Grande.