Para el IPV se llama Los Ranqueles, pero la mayoritaria residencia de maestros hizo que en General Alvear todos los conozcan como barrio Docente.
"Ya van tres generaciones de familias que habitamos en este lugar y seguimos gustosos de estar en este barrio como el primer día. Empezamos nosotros y siguieron nuestros hijos. Y ahora ya están llegando los nietos” comentó orgullosa la vecina María Magdalena Arana.
Así es el pensamiento generalizado de los vecinos del barrio Los Ranqueles, aunque este nombre lo recibe únicamente del Instituto Provincial de la Vivienda porque para la comunidad alvearense nunca dejará de ser “barrio docente” ya que ese complejo habitacional resultó del fruto de una cooperativa conformada mayoritariamente por maestros a principios de la década del 70.
Los difíciles panoramas políticos por los cuales atravesó el país hasta el retorno de la democracia en 1983 mantuvo en vilo a la más de 100 familias, que con mucho esfuerzo y especialmente el corazón esperanzado en una pronta solución, bregaba por tener algún día la casa propia.
Así fue como después de catorce años de espera, desde que decidieron asociarse bajo el manto de la cooperativa en 1973, hasta el momento cúlmine cuando cada adjudicatario recibió en mano la llave de su vivienda en 1986, todos vieron el fruto de la insistencia y esperanza.
“Estuve inscripto desde el inicio del barrio. Pagábamos una cuota por el mantenimiento nada más pero como no empezaba la construcción me tuve que ir a Neuquén a trabajar hasta que tuvimos la casa”, contó Alberto Peiró.
Así fue cuando en octubre del ’86 la situación cambió para siempre. “Era un momento difícil, uno no tenía ni un peso y siempre había que estar pagando alquiler. Pero al fin salió y fue una bendición. Acá he criado a mis 8 hijos”, añadió Susana Calderón.
Detrás del hospital Enfermeros Argentinos, el populoso barrio docente está conformado por 150 casas con dos, tres y cuatro dormitorios y dos baños, distribuidas en 15 manzanas. Fiel a sus orígenes las calles fueron identificadas con nombres de docentes. Una de las tantas arterias que cruza el lugar lleva el nombre de Ricardo Petersen cuya esposa aún vive en el barrio y precisamente en esa calle.
“Una de las ventajas que encontró la gente al poder vivir aquí fue tener las escuelas más cerca” y al comentario que efectuó Bibiana Valencia actual presidenta de la unión vecinal, Magdalena agregó: “Si hasta las maestras de los chicos viven en el barrio”.
En el centro del predio, un sitio especial, está la plaza del barrio, la “España” y la Virgen del Pilar cuya imagen fue entronizada hace 3 años luego de conseguir por medio de la insistente comisión barrial la colocación de las luminarias. “El nombre y la ermita se debe al trabajo conjunto con la Sociedad Española” indicó Valencia.
A la hora de emitir una opinión sobre el lugar de residencia, la gente se muestra humilde pero al mismo tiempo saca a relucir ese orgullo característico de aquel que aprecia lo que obtuvo con tanto esfuerzo y por ello ama profundamente su tierra.
“Es tranquilo, familiar y con una calidez humana increíble. Son todos muy solidarios” expresa con firmeza Susana Calderón quien debió permanecer 8 meses postrada en la cama tras sufrir un accidente en moto.”Nunca me faltó un alimento ni la garrafa. Siempre pasaban a ver cómo estaba. Acá la comunión entre los vecinos es muy grande” aseguró.
Este pensamiento se escucha de cualquiera de los moradores “entre las mujeres siempre nos estamos cuidando. Hay varias personas que viven solas. Entonces, de vez en cuando, alguien pasa de visita y vemos si necesitan algo” indicó Bibiana Valencia.
Este cuidado que tienen para con el prójimo se vio reflejado en los distintos aspectos de la vida diaria. “Cómo olvidarse de don Espuche. Se jubiló como celador y nunca perdió esa costumbre de cuidar la plaza y sin que nadie se lo pidiera también vigilaba a los niños que estaban jugando” contó Bibiana.
Entre las personalidades que permanecerán en el recuerdo de la comunidad del barrio docente está don Aniceto Doti que era oriundo de Carmensa. “El fue el que instaló el primer boliche (almacén). Todos íbamos a comprar ahí” o Elba Toledano “comprometida en todas las organizaciones de los eventos”.
Por falta de espacio adecuado, año a año muchos chicos quedan fuera del sistema educativo.