Mi experiencia en el Aconcagua me hizo ver que es un monte fácil de subir por la ruta de los refugios, un aburrido sendero que deja huella sobre los acarreos de piedras y arena. Y que la falta de oxígeno y las tempestades súbitas son su contracara, muchas veces fatal. La primera regla para ascender es estar bien entrenado; la segunda, respetar a la montaña aún en los días magníficos, cuando se está en mangas cortas a 6.000 metros.
El monte avisa siempre. Un apunamiento profundo se cura bajando y un edema pulmonar y cerebral, puede ser controlado si uno rápidamente es descendido. Una tercera regla es conservar resto físico para bajar luego de alcanzar la cumbre. Algunas de las más grandes tragedias se desataron en el retorno. CC
El líder del rescate en el Aconcagua contó los pormenores de la misión que tuvo con un grupo que superaba la treintena de personas.
La representante de Pedriel superó por sólo dos votos en la elección a la soberana de Vistalba, que fue elegida embajadora del Malbec.