Siempre avisa

domingo, 11 de enero de 2009

Por Rafael Morán - Periodista

Mi experiencia en el Aconcagua me hizo ver que es un monte fácil de subir por la ruta de los refugios, un aburrido sendero que deja huella sobre los acarreos de piedras y arena. Y que la falta de oxígeno y las tempestades súbitas son su contracara, muchas veces fatal. La primera regla para ascender es estar bien entrenado; la segunda, respetar a la montaña aún en los días magníficos, cuando se está en mangas cortas a 6.000 metros.

El monte avisa siempre. Un apunamiento profundo se cura bajando y un edema pulmonar y cerebral, puede ser controlado si uno rápidamente es descendido. Una tercera regla es conservar resto físico para bajar luego de alcanzar la cumbre. Algunas de las más grandes tragedias se desataron en el retorno. CC

Más notas de esta sección
Copyright 2010 Los Andes | Todos los derechos reservados