Es importante ser coherentes en la decoración. Es decir, que, para que surta efecto visual, una bacha de apoyo tiene que estar acompañada por una buena mesada y grifería refinada.
No hay dudas de que las técnicas constructivas en el mundo de la arquitectura se han ido moldeando a los tiempos que corren y a las nuevas tecnologías. Pero también es cierto que el abanico de productos u opciones es tan amplio que hoy resulta más sencillo encontrar “ese” artilugio deseado para “aquel” espacio.
“Ha cambiado radicalmente el concepto de lo que antes era un baño, para transformarse en un ‘cuarto de baño’. Hoy existe la tendencia de personalizar estos espacios, hacerlos más grandes y hasta muchos piden un baño para cada integrante de la familia”, contó la arquitecta Marcela Brkljacic.
Lo cierto es que dentro de esa personalización entra, justamente, el uso de la bacha de apoyo. “Cuando vienen a que uno los asesore a nivel profesional, siempre piden que en los baños agregue este tipos de receptáculos. Creo que tiene que ver con esto de la personalización”, agregó Marcela.
Pero también aclaró: “Es importante también ser coherentes a la hora de elegir poner en este cuarto una bacha de apoyo; ya que, por lo general, poseen hermosos diseños que tienen que ser correspondidos con el lugar donde van a ser puestas”. Es decir, de nada sirve una súper bacha de vidrio esmerilado, si la grifería o la mesada en la que está apoyada no condice con ella.
Precios muy variados
La variedad de formas y materiales con las que están construidas las bachas de apoyo es más que nutrida. “Vienen de formas escultóricas y hasta exclusivas. Eso, sin dudas, le da personalidad al cuarto de baño”, expuso la arquitecta.
Las de acrílico suelen ser las más económicas (alrededor de $ 180), mientras que las de mármol ocupan el lugar de las más costosas (hasta $ 1.200).
Pero, entre esos extremos hay miles de opciones y precios. De vidrio, barro cocido, loza y hasta hechas artesanalmente... todo vale cuando lo que se busca es originalidad y vanguardia.