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Los hermanos Sánchez, pioneros de las rutas

Deportistas de corazón, protagonizaron duelos inolvidables en la década del ’50. Su andar en las montañas es una de las postales del ciclismo de la época. Dos pedalistas memorables.
Los hermanos Sánchez, pioneros de las rutas

José Sánchez (centro), flanqueado por Genaro Montaña (izq.) y Alcides Navarro (der.). Foto: gentileza Santiago Pizarro.

miércoles, 03 de septiembre de 2008En los años ’50, el ciclismo ya se había convertido en un deporte muy popular en la provincia, por su enorme ejemplo de entrega y sacrificio. Despertaba pasión y atraía multitudes que se volcaban a las rutas o circuitos callejeros, plazas y paseos donde se corriera, siempre con singular fervor y entusiasmo.

El paso del pelotón, de esa multicolor caravana que también integraban los coches de la organización, los auxilios y demás acompañantes, semejaba una bella postal de distintos tonos, paisajes y colores.

Al rayo del sol, cara al viento, con frío o con calor, bajo domingos de lluvia que a veces eran verdaderos diluvios, esos hombres vencían el cansancio y cubrían las distancias exigidas al rítmico impulso de sus pedales empujados por nobles corazones que no sabían de renuncios o abandonos.

Los hermanos Cosme, Carmelo, Victorino y Remigio Saavedra habían sido los primeros, en la década del ’20, en salir a los caminos hasta convertirse en verdaderos mitos, únicos e incomparables.

De modo especial Cosme, el mayor, primer deportista mendocino en participar en los Juegos Olímpicos -París, 1924- experiencia que repitió en Amsterdam en 1928, además de un sexto puesto en el Mundial de Budapest, también en 1928. En tanto, Remigio, a los 32 años, con más de 300 carreras ganadas en toda su trayectoria, realizó en 1943 el raid en solitario de unir Mendoza con Buenos Aires (1.100 kilómetros), lo que repitió en 1981, a los 70 años.

A la par de los Saavedra, los nombres de Godofredo Cobián, Antonio Ferrara, Angel Cecconato, Dante Luis Bufano (primer ganador de la Doble Villavicencio en 1925), Felipe Giufré y Miguel Rizzo, por citar a los más conocidos. Representantes de antiguos y recordados clubes, la mayoría desaparecidos: Sportivo Godoy Cruz, Unión Cicles Club, Pedal Club Maipú, Club Pedro Molina, Club Panamericano, Pedal Club Mendoza, Estrella de Oriente, Velox Cicles Club, La Cieneguita, Rueda Libre Sport Club, Sportivo Sarmiento, Alas Argentinas e Independiente Rivadavia (actual).

En esas lejanas décadas -’20 al ’50- se competía en senderos muy desparejos, con prolongados tramos de tierra, ripio suelto y pedregullo, además de largos y extenuantes recorridos que debían cubrir en rústicas bicicletas, lentas multiplicaciones, incómodos sillines, pesadas ruedas y gruesos tubos.

Cuando llovía con cierta intensidad se hacía imposible transitar por el fango y el barro, al extremo que los pedalistas debían continuar a pie, con el rodado al hombro, cuando se anegaban los badenes y se convertían en lagunas de agua.

Pruebas como la tradicional Mendoza-San Juan, que se corría desde los años 30 (las primeras ediciones se tenían que largar a las 4 de la madrugada), la Doble Villavicencio (todo un acontecimiento, porque se ascendía entre precipicios los famosos Caracoles), la Doble Rivadavia, la Doble Borbollón, la Doble Tupungato y la Doble San Rafael eran las más importantes del calendario y acumulaban puntos para el Campeonato Mendocino de Ruta, el logro más deseado esos tiempos.

Generalmente, los cuatro primeros clasificaban para el Nacional de Resistencia.

Los hermanos Sánchez

Después de haber alcanzado todo tipo de triunfos como aficionados y libres -entonces se los conocía como novicios- los jóvenes hermanos Francisco y José Sánchez, que no habían cumplido todavía los 20 años de edad, pasaron en 1950 a primera y cuarta categoría como las grandes promesas del momento, verdaderas revelaciones cuando pisaban las huellas de la montaña y escalaban en solitario sin mirar atrás, firmes y muy seguros en su triunfal andar.

Entonces existía un grupo muy selecto y de punta, integrado entre otros por Luis Ciani, Juan Bruna, Salvador Murcia, los hermanos José y Tomás Capello, Mario Capello, Ramón Audón y Jorge Colman. Además del Gringo José Caterino, otra rutilante aparición durante esos años, varias veces Campeón Mendocino de Resistencia, protagonista de emotivos duelos con los Sánchez.

A los 74 años, don José Sánchez, uno de esos ilustres pioneros de las rutas junto a su hermano Francisco -recientemente fallecido a los 77 años- fue el ganador de la Doble Villavicencio en 1951. Lo logró tras una espectacular fuga a la altura del Monumento de Canota, siempre con la compañía de Francisco, que tiraba a la par.

El campeón Mendocino de Ruta en la temporada 50-51, recuerda con un brillo muy especial de sus ojos aquellos inolvidables tiempos, cuando corría en equipo con Juan Ibáñez y Francisco Invernón, además de su hermano.

Evoca don José: "Con Francisco nos entendíamos de memoria, porque nos mirábamos y sabíamos lo que teníamos que hacer en el pelotón. Mas que hermanos éramos amigos y siempre nos respetábamos, porque entre nosotros no existían ni los celos ni el egoísmo, sólo la solidaridad y el compañerismo. En una Doble Potrerillos llegamos escapados y el público pensaba que yo lo podía dejar ganar porque era mi hermano mayor, sin embargo, no fue así.

Recuerdo que protagonizamos un embalaje tan espectacular como emotivo y apenas si lo quebré por un tubo en la misma línea de sentencia, mientras Caterino, que fue un tenaz perseguidor, entró tercero. En la llegada nos abrazamos y lloramos largo rato".

Francisco y José Sánchez corrieron primero para el club Pedro Molina y luego para el club Panamericano, los dos de Guaymallén, hoy desaparecidos, al igual que la casa de comercio -Paluj y Cía- que los auspiciaba todos los fines de semana, sobre todo en la provisión de los tubos para las ruedas.

Los dos corrían con una bicicleta marca Frejus, piñón 5 coronas, cambio Campagnola y con Invernón e Ibáñez formaron una de las cuartetas más fuertes de esos tiempos. Así ganaron la Doble La Paz, la Doble Potrerillos, la Doble Eugenio Bustos, la Doble Rivadavia, el Circuito Villa Nueva, la Doble Tupungato y otras.

Además de José Caterino - el rival más difícil a vencer - existieron otros adversarios muy nobles y experimentados como José Marchiori (hermano de Atilio, el ex futbolista), Emilio Pennesi (corrió más de 40 años), Ricardo Godoy, Carlos Reyes, Rinaldo Zangheri y Domingo Castagnolo.

Cuenta también don José, que es padre de 3 hijos - 2 mujeres y 1 varón- que tiene 8 nietos y 3 bisnietos y que está jubilado de la Universidad Nacional de Cuyo, donde trabajó durante 52 años en la Sección de Maestranza, Movilidad y Servicios Generales. "Me retiré muy joven, en 1954, porque me había casado, tenía que trabajar y no podía entrenar como antes.

Con Francisco salíamos tres o cuatro días a las 5 de la mañana, todas las semanas, y nos entrenábamos en el Prado Español, subíamos hasta el Cerro de la Gloria y después hacíamos un circuito en la zona de El Challao que recorríamos varias veces. Me hubiera gustado participar en la época del Negro Contreras, que llegó al ciclismo en el 55 y que le dio tanta jerarquía a ese deporte, pero había dejado de correr un año antes.

Lo mejor que me pasó fue integrar un excelente equipo con mi hermano, Invernón e Ibáñez y ganar el título de Campeón
Mendocino de Resistencia apenas en mi primer temporada". José Félix Suárez - Especial para Más Deportes

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