Más allá de lo espectacular del show, algo que sorprendió gratamente al público fue que dentro del estadio se habilitó una boca de expendio de cerveza, bebida tabú en recitales de esta magnitud.
Contra todo pronóstico ortodoxo oficial, miles de ricoteros disfrutaron del espectáculo cerveza en mano, “sin alterar el orden público”. Bien por los pibes, punto a favor para la organización.